miércoles, 7 de febrero de 2018

Mi querido asesino en serie, Alicia Giménez Bartlett

Alicia Giménez Bartlett, es una de las escritoras que más ratos de entretenimiento me ha proporcionado y siempre con elegancia y buen hacer. Es una de las pocas ganadoras del Premio Planeta, que se libra de mi opinión acerca del fraude de estos galardones más propios de éxitos de venta, que de grandes obras de la literatura. “Sus hombres desnudos”, confirman lo que digo, y junto a la serie de la inspectora Petra Delicado, hoy no hay duda de que es una de las maestras del género policiaco, suspense, misterio y novela negra del panorama nacional.
“El nuevo caso de la inspectora Petra Delicado empieza cuando encuentran el cuerpo de una mujer de unos cincuenta años asesinada de modo brutal en su propia casa. Sobre el cadáver hay una carta de amor anónima que reivindica el asesinato, justificándolo con el abandono del presunto asesino por parte de la víctima. El caso lo llevan Petra, Garzón y un inspector del cuerpo de los Mossos d’Esquadra a quien sorprendentemente, pues es más joven que Petra, le encomiendan el mando. Todos sabemos del carácter de Petra, y en este caso, el tesón para descubrir la intriga se verá entrelazado con su rebelión interna frente a una situación que le resulta inaceptable: ¿cómo puede ser que este joven mosso sea quien dé las órdenes?
Mientras tanto, siguen apareciendo cadáveres, y todo apunta a que nos hallamos ante un asesino en serie.
El misterio está servido”.
Si no me equivoco, es la undécima entrega del dúo formado por la inspectora Petra Delicado y su inseparable Fermín Garzón; aunque todas las historias pivotan sobre ella, la presencia de él ya es un clásico. En esta ocasión, la escritora albaceteña añade a un subinspector de los mossos de escuadra, un desafío para demostrar la capacidad de trabajo de los diferentes cuerpos de seguridad del Estado, aunque la idea no es bien acogida por nuestra curtida inspectora que a medida que avanza el relato irá aceptando al nuevo y aparente compañero.
Una trama detectivesca muy bien trazada que gira alrededor de unos asesinatos, cuyo denominador común es que todas las víctimas son mujeres. Un inicio “pegamento” te atrapa desde las primeras páginas y como es habitual en Alicia, dosifica la tensión y el suspense a lo largo de las más de cuatrocientas que conforman la obra. Ambientada en Barcelona, va confeccionando un lienzo de la realidad más cotidiana en la que por desgracia el crimen también tiene su espacio reservado. Todos y cada uno de los cadáveres que van apareciendo son presentados en escenarios cuidados al detalle, donde lo macabro no adquiere protagonismo, dejando paso a otros aspectos más relevante de la trama en la que nosotros, los lectores, nos convertimos en espectadores que siguen con atención el devenir de la investigación de este trio policial.
Los personajes de la novela están construidos a conciencia, no sufren evolución ninguna a lo largo del argumento, son reales, humanos, con defectos y virtudes, por eso nos resulta tan fácil entender sus acciones. En esta ocasión, Alicia nos ha sorprendido con la cara más familiar e íntima de Petra, mostrando sus relaciones personales y datos algo alejados de lo estrictamente profesional, detalles que nos llegan gracias a sus monólogos y reflexiones y a la presencia de personajes secundarios que hasta sirven para la resolución del caso.
Buen ritmo y tensión que no decae en ningún momento. Lectura ágil y bien documentada, diálogos perfectos, prosa sencilla y capítulos cortos; carta de presentación suficiente para saber que Alicia Giménez no va a decepcionar.
En todos los hilos argumentales de esta serie aparecen temas de brutal actualidad. Hay una lectura interna que deja patente desde el principio al fin, “la soledad”, sus huellas físicas y emocionales, el impacto que tiene en una sociedad anónima como la que vivimos y las decisiones que a veces se derivan de sus efectos cuando se quiere superar. Es a propósito de estas circunstancias cuando hilvana el papel de las redes sociales, Internet y las páginas de contacto en una trama bien gestionada donde para completar incluye los ingredientes del poder, la ambición y como no, el amor.
No puedo decir que he leído las once entregas de la serie, algunas consiguieron crear en mí esta afición por Petra y por Alicia, y en general me gusta su estilo y su manera de narrar. Pueden leerse de manera aislada, poco a poco y sin prisas; de momento os recomiendo la última, porque lo de menos es el orden, lo de más, LEER.
“La honestidad es el primer capítulo en el libro de la sabiduría”.

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