viernes, 8 de diciembre de 2017

La mujer del camarote 10, Ruth Ware


Este año que se termina, se ha cerrado con autores que irrumpen en el mercado literario con fuerza y la verdad que me han gustado. Son Charlotte Link y Ruth Ware, de ambas he leído dos novelas que sin grandes pretensiones se han sumado a la lista final de un periodo repleto de buenas elecciones y que quiero compartir con vosotros.
“Has sido testigo de un asesinato...y nadie te cree. La invitación a un crucero de lujo, que zarpa de Londres rumbo a los fiordos noruegos, es como un sueño hecho realidad para Laura Blacklock, una joven periodista en horas bajas. Los primeros compases de la travesía discurren conforme a lo previsto: el ambiente del barco es suntuoso, el servicio, de primera categoría, y el pasaje derrocha elegancia, simpatía y dinero. Sin embargo, todo cambia cuando, una noche, un grito aterrador despierta a Laura, quien, estupefacta, observa cómo el cuerpo de una mujer cae al mar desde el compartimento contiguo. Al dar la voz de alarma, la tripulación le asegura que el camarote número 10 siempre ha estado vacío y que no falta ningún pasajero a bordo. Así, con creciente inquietud, Laura comprueba que... nadie le cree. Y lo peor no es que se sienta sola y aislada, sino que una serie de extraños acontecimientos la convencen de que ella puede ser la próxima víctima”.
La verdad que la sinopsis es tan larga que un poco más y desvela el contenido del argumento y hasta el final. Novela al estilo más clásico de thriller psicológico con todos los ingredientes de este género. Una trama bien construida alrededor de un hecho presenciado por una mujer que manifiesta haber sido testigo de una desaparición, un ambiente asfixiante que crea una atmósfera claustrofóbica física y psicológicamente hablando, un barco que contribuye a reducir un espacio ya pequeño en el que veinte pasajeros pueden ser culpables de lo ocurrido en el “camarote 10”, una mujer que decide investigar algo que solo ha visto ella, giros argumentales continuos, tensión, misterio…, no le falta de nada para hacer de este relato una novela entretenida que atrapa por lo asequible de su lenguaje y redacción.
Comienza algo lenta y cuesta engancharse, pero a medida que avanza va ganando en ritmo. La narradora es la redactora de viajes que asume sin duda el protagonismo de la novela, su experiencia se convierte en el eje alrededor del cual gira todo el hilo argumental. Mujer de fragilidad emocional acusada, con hábitos muy cuestionables, es la antihéroe por excelencia, víctima de situaciones de ansiedad que hacen cuestionar su ya escasa credibilidad. Junto a ella una galería de actores que forman el pasaje de este crucero cuya ambientación, es un logro más de esta joven promesa británica de las letras contemporánea.
Buena narración plagada de diálogos, lenguaje ágil y ameno, dividida en ocho partes y capítulos numerados intercalados con mensajes de texto del novio y familiares de Laura, algo que despista al principio y que prefiero no revelar su justificación  y algunos giros sorpresas que la salvan de lo predecible que resulta por momentos y le inyectan un  ritmo que flojea en ocasiones puntuales. No obstante la calidad narrativa es justita, el final muy precipitado y surrealista y hay detalles que no me han parecido justificados en la trama como palabrotas excesivamente ordinarias y momentos de sexo que irrumpen sin aviso ni “venir a cuento”.
Un viaje inaugural de un barco de proporciones diminutas para poner en escena un misterio que me ha recordado a la gran Agatha Crhistie, puede que este detalle sea lo que me permita hacer una reseña buena de “este camarote 10”; yo crecí y me apasioné con la lectura gracias a esta escritora y sus novelas, de manera que reconocer parecidos es inevitable.
Recomendable porque hay que dar oportunidad a esta segunda novela de Ruth Ware, mujer que ha desempeñado tareas tan dispares como camarera, librera, profesora de inglés, todas un paseo de formación hasta llegar a realizar una de las más difíciles que existen, escribir; por ello os animo a leerla para así reconocer que esto de entretener con “negro sobre blanco” es solo privilegio de “unos pocos”. Os gustará.  
“Las peores cosas de nuestra vida suceden siempre sin previo aviso, sin que tengamos tiempo de prepararnos y muchas lo hacen imperceptiblemente”.

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