miércoles, 25 de octubre de 2017

Los pacientes del Doctor García, Almudena Grandes

Hablar de Almudena Grandes, es un ejercicio de osadía por mi parte que francamente no puedo evitar. Cuando una disfruta de todo lo que hasta ahora ha escrito esta mujer, esperar sus novelas se convierte en un anhelo hasta morboso, y es que al menos yo estoy segura que aunque pueda parecer imposible, ella se supera día a día y eso es lo que la hace una de las “Grandes” escritora de la narrativa contemporánea.
El 12 de septiembre salió la cuarta entrega de “Episodios de una Guerra Interminable”, ya estaba impaciente y echando las cuentas de lo que tardaba en salir este ejemplar, las prisas hizo que me olvidara de “Los besos en el pan” que vio la luz hace ahora dos años, de manera que no se le puede pedir más a esta madrileña que siendo “pura Almudena”, nos regala ochocientas páginas que me atraparon desde el inicio hasta el final, aplaudiendo nuevamente ese estilo limpio y sencillo que la caracteriza.
“Tras la victoria de Franco, el doctor Guillermo García Medina sigue viviendo en Madrid bajo una identidad falsa. La documentación que lo libró del paredón fue un regalo de su mejor amigo, Manuel Arroyo Benítez, un diplomático republicano al que salvó la vida en 1937. Cree que nunca volverá a verlo, pero en septiembre de 1946, Manuel vuelve del exilio con una misión secreta y peligrosa. Pretende infiltrarse en una organización clandestina, la red de evasión de criminales de guerra y prófugos del Tercer Reich que dirige desde el barrio de Argüelles una mujer alemana y española, nazi y falangista, llamada Clara Stauffer. Mientras el doctor García se deja reclutar por él, el nombre de otro español se cruza en el destino de los dos amigos. Adrián Gallardo Ortega, que tuvo su momento de gloria como boxeador profesional antes de alistarse en la División Azul, para seguir luchando como voluntario de las SS y participar en la última defensa de Berlín, malvive en Alemania, ignorando que alguien pretende suplantar su identidad para huir a la Argentina de Perón”.
Cuando comento mi pasión por esta escritora, no son pocas las veces que oigo, “es que son muy largas sus novelas”; algo evidente que no puedo discutir, por eso yo intento contraatacar resumiendo las líneas argumentales de estos volúmenes que pueden asustar a quienes de verdad no conocen su estilo y la claridad de sus tramas. En “Los pacientes del doctor García”, Almudena sin apartarse de esa escritura amena y llena de detalles, desarrolla una trama compleja, pero no es menos cierto que refleja un enorme esfuerzo por hilvanar los elementos principales que la conforman; el pasado, el presente, la Historia, los acontecimientos, las vivencias de los protagonistas, los países y escenarios…, un rompecabezas que bajo una prosa de lujo va uniendo pieza a pieza bajo un ritmo pausado y bien gestionado que nunca invita al abandono y que una vez metida en la historia, el número de páginas se convierte en la menor de nuestras preocupaciones.
¿Cómo lo contaría yo?. El interés por los temas relacionados con la Guerra Civil Española, es un secreto a voces en la producción literaria de Almudena, pero en esta ocasión lo hace algo más internacional y aborda el papel del Franquismo y la presencia de los nazis en la España de Posguerra. A simple vista podría ser un relato oscuro y lleno de datos, pero la trama gira alrededor de la red clandestina que existió con el beneplácito del dictador y las autoridades competentes, para dar asilo, ayuda, cobertura y medios de huida a los criminales de guerra de la Alemania Nazi. Pero además, es el retrato de la resistencia a la propia dictadura y una denuncia a la situación de desamparo internacional al que se sometió a nuestro país una vez finalizada la guerra.
Lo más agradable del libro es que ha conectado este argumento con sus novelas anteriores, en el enorme listado de personajes, reconocemos con admiración, protagonistas de sus episodios precedentes; “Inés de la alegría”, “El lector de Julio Vernes” y “Las tres bodas de Manolita”, colándose inteligentemente en la crónica de los años más oscuras de nuestra Historia más reciente.
Me ha parecido una historia de espionaje, suplantación de personalidades, amistad incondicional entre hombres honestos de palabra y compromiso, mezcla de realidad y ficción, viaje en el tiempo y en el espacio, escenarios trascendentales dentro de la narración, episodios de odios y amores, venganzas que no caducan, crímenes históricos…, igual de largo y de bueno que la mayoría de sus libros, lo mismo de intensos e inolvidables que cualquiera de ellos.
Mención especial merecen los tres personajes principales, así como las decenas de secundarios de los que aparece un listado al final del libro, pero que en honor a la verdad no ha sido necesario consultarlo. Muchos de ellos dan para una novela individual, de ahí la sensación de estar leyendo varios relatos aislados interrelacionados en un mismo bloque. La novela está dividida en cinco capítulos y un prólogo y para quien pueda pensar que es una “batallita más de la guerra”, en realidad, Almudena utiliza el conflicto como un escenario al que le dedica menos de un cuarto de la novela, sacándole partido para dar a conocer hechos tan relevantes como el origen de los “Bancos de sangre” en España, algo desconocido al menos para mí.
Es cierto que al principio me costó hacerme al juego de espías y descifrar que algunos de los personajes tenían hasta tres y cuatro nombres diferentes, y solo la forma hábil en la que iban apareciendo en escenas alivió mi agobio y descargó la sensación de atosigamiento que hubiera dañado la fluidez del relato. Muchos de estos individuos están con nombres propios, dentro de sus momentos históricos, en sus paisajes políticos y sociales, en una realidad que nuevamente supera la ficción.
Estaría hablando sin límites de Almudena Grandes y lo mucho que disfruto con sus novelas, pero reconociendo que es difícil ser objetiva por mi pasión por ella; recomiendo “Los pacientes del Doctor García” especialmente a los que han iniciado la serie de los “Episodios de una Guerra Interminable”, y por supuesto a los que tengan curiosidad por descubrir la cantidad de acontecimientos que sucedieron en un periodo de más de treinta años y que tuvieron lugar en escenarios tanto españoles como europeos y trasatlánticos.
Nunca he dicho que se pueden leer independientemente, pero lo suyo es seguir su orden cronológico, porque Almudena una vez que crea un personaje lo hace suyo, lo adopta, lo recupera y lo hace aparecer en escena sin pereza ninguna, son eternos y sus historias también, así siempre sabremos quién es Inés, Manolita o Guillermo. Os gustará.

“En los trances duros los señoritos invocan la patria y la venden, el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario