domingo, 18 de diciembre de 2016

Patria, Fernando Aramburu


Desde el primer día que apareció en los escaparates de las librerías, supe que lo leería y también, que sería la novela de estas Navidades; aunque no soy muy dada a las compras “obligadas” de calendario, recomiendo esta obra de arte de las letras para quedar genial ante un gran lector, es un acierto seguro.
La descubrí a la vuelta de las vacaciones de verano, finales de septiembre, me apasionan los libros de tapa blanda, eso unido a la sinopsis de su contraportada, fue más que suficiente para quedarme con la boca abierta. Hasta hace unos días no lo he podido empezar y ayer lo terminé con la sensación de haber leído una “joya literaria”.
El día en que ETA anuncia el abandono de las armas, Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron. ¿Podrá convivir con quienes la acosaron antes y después del atentado que trastocó su vida y la de su familia? ¿Podrá saber quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató a su marido, cuando volvía de su empresa de transportes? Por más que llegue a escondidas, la presencia de Bittori alterará la falsa tranquilidad del pueblo, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori.
Mi primera novela de Fernando Aramburu, de manera que desconozco todo o casi todo de este escritor vasco considerado uno de los representantes más importantes de la narrativa española contemporánea; tal ha sido mi disfrute que no descarto leer algo más de él.
Yo lo simplificaría atendiendo a los dos personajes principales, y diría que es la historia de dos amigas, madres, esposas y sobre todo, mujeres... y el retrato de las vidas de los que les rodean. Existe entonces una trama principal que surge a raíz del asesinato del Txato y un repertorio de tramas secundarias a modo de tela de araña, que contribuye a tejer y dar estructura a este impresionante y valiente argumento.
Todo es un enorme puzzle de vidas, en el que cada pieza se desperdiga a raíz del atentado de ETA en el pueblo al que pertenecen ambas familias, el enfrentamiento y las consecuencias del mismo se dejaran sentir durante décadas, cada uno de los personajes representa una manera diferente de afrontar y asumir los efectos del mismo; por eso creo que la labor que Fernando ha hecho con los personajes es brutal.
No es una novela política, sí un documento humano con enormes cargas sociales y referencias al pasado de Euskadi asociado a la banda armada de ETA; al dolor, la muerte, la sin razón, el terrorismo cotidiano, el miedo, las amenazas y sin duda las emociones y experiencias de los que formaron parte irremediable de esta Historia.
El punto fuerte es la radiografía de esta realidad a partir de la disección de sus personajes, sus soledades y el ostracismo al que son condenados las víctimas. He percibido la intención del escritor de mostrarnos seres lastimados y heridos de por vida, cuyas heridas no cicatrizan ni con el paso del tiempo y de paso he reconocido la invitación a la reflexión continua ante el sufrimiento desigual de las dos familias.
Respecto a la estructura de la novela, existen narradores diferentes, mezcla del pasado y el presente repartidas a lo largo de decenas de capítulos, argumento no lineal con saltos desordenados en el tiempo, configurando lo que podríamos llamar una crónica social.
Me ha proporcionado una visión más completa de los casi cincuenta años de actividad de ETA y lo mejor es que creo que se ha alejado de juicios y partidismos como vasco y como según Fernando ha contado, la visión de quien pudo ser “uno de ellos”. No hay victimismo en su relato, hay grandes dosis de realidad, no ha pretendido hacer una novela de buenos y malos, más bien ha planteado el dilema de cómo coser lo que la violencia raja.
La amistad, juega un papel decisivo en las difíciles y duras vidas de aquellos que se han visto salpicados por un atentado y en la realidad novelada de “Patria”, nada pasa de puntilla y nadie sale indemne de algo tan impactante; de ahí que esté cargada de grandes dilemas morales.
No quiero desvelar más de estas seiscientas páginas, he disfrutado con el ambiente familiar que describe,también con ciertos momentos de humor que para mi no han tenido gracia, su capacidad para abordar un tema tan delicado y los diálogos medidos y dosificados que solo han perfilado aún más la grandeza de esta “Patria” que sin duda dará que hablar.
No quiero terminar sin añadir que siendo dura, se lee muy bien y que tal vez lo familiarizado que hemos estado con estos dramas ha facilitado su lectura, pero a la vez, me ha mostrado una cara desconocida del pueblo vasco, lo que unido a las alabanzas anteriores, no deja lugar a dudas de lo mucho que os la recomiendo. Os gustará.

Para poder ver el Arco Iris, antes has de contemplar la lluvia”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario