domingo, 30 de octubre de 2016

Diez mujeres, Marcela Serrano

Nuevamente, he elegido una novela de Marcela Serrano, siempre que lo he hecho he quedado satisfecha por esta manera tan particular de contar historias de vidas ajenas, historias que resultan tan próximas y con las que se difícil no sentirse identificada. Es el retrato de diez mujeres al “desnudo”, expuestas ante el lector en un ejercicio por compartir sus experiencias de vida, buscando desesperadamente aliviar el peso y las cargas que las acompañan.
Una terapeuta que tiene la firme convicción de que las heridas empiezan a sanar en la medida en que se liberan del silencio, reúne a nueve mujeres muy distintas entre sí con la finalidad de que todas compartan sus historias. Sin importar clase social, edad, profesión, apariencia, todas cargan sobre sus hombros el peso del miedo, la soledad, las dudas y las inseguridades. A veces, ante un pasado que, como Sísifo, llevan a cuestas; otras, se contemplan ante el espejo del presente que parece lejano de aquel que siempre desearon. O bien, insisten en fijar la mirada emocional en un futuro que, de tan incierto, parece encerrar la soledad y el vacío.
Ante las presiones sociales, se enfrentan a cargas autoimpuestas o a las mismas convenciones de un mundo salvaje, pero, entre más se van abriendo, más se van dando cuenta de que la única manera de deshacerse de todo el peso es tomando las riendas conscientes de que al final vence el coraje.

Tal y como nos tiene acostumbrados, la escritora latinoamericana, utiliza una narrativa clara y sencilla para dar oportunidad a diez mujeres que en sesiones guiadas por Natasha la terapeuta del grupo, verbalicen todas sus preocupaciones y miedos y puedan en esas confesiones aliviar sus pesadas cargas emocionales. Dividida en diez capítulos, uno por mujer, el último reservado a Natasha, con el que se cierra la novela. Sin duda Marcela ha confeccionado un retrato social de Chile; cada capítulo se cierra y en los siguientes no se vuelve a referir nada de la vida de las anteriores.
Son historias individuales en primera persona, es por tanto una novela de personajes, mujeres de toda condición social, económica, cultural, edades diferentes; todas con denominadores comunes como los miedos, fracasos, soledades, preocupaciones, todas deseosas de “volver a empezar”.
El lenguaje es sencillo pero con las expresiones chilenas muy frecuentes en Marcela y que le otorgan ese sello personal de la autora. Ritmo bastante ágil y asequible, aunque algunas de las historias llegan a ser algo densas. Muy realistas y sin faltar las dosis de humor, no están privadas de un tono agridulce. Cada relato es un pedazo de alma con nombre propio, una invitación a una reflexión profunda acerca de la condición femenina.
Me llamó mucho la atención el perchero de la portada. Todas comparte este artilugio para quedar colgados sus abrigos, todas a la misma altura, pero unas prendas sobresalen más que otras, pero todas se quedan en la antesala de la reunión, todas quedan expuestas por igual; y al salir recuperan sus prendas que tapan sus cuerpos y esconden sus almas. Curioso objeto de extremada sencillez que puede llevar a muchas interpretaciones, una metáfora que plantea sin duda la autora y que no ha pasado inadvertida.
Cuando se elige a Marcela Serrano, sabemos que vamos a disfrutar pausadamente de una lectura de recreo, donde no existe la prisa, que no será el libro inolvidable, pero que muchas de sus reflexiones nos harán pensar y en ciertos momentos, se convierte en la lectura adecuada para estados de ánimos que “siempre no son los mismos”.
Recomendable al igual que, “Nosotras que nos queremos tanto” y “Lo que está en mi corazón”.

“Y así seguimos remando contra corriente, empujados sin pausa hacia el pasado. Es una maravilla, que representa la condición humana. El pasado es un refugio seguro, una tentación constante y, sin embargo, el futuro es el único sitio donde podemos ir”.

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