jueves, 15 de octubre de 2015

No apagues la luz, Bernard Minier

Esta, es sin duda la frase que más asociamos a una situación relacionada con el miedo a algo, mientras nos disponemos a sumergirnos en el mundo de los sueños, “No apagues la luz”. Sin embargo, en esta ocasión es el título de la tercera novela de Bernard Minier, escritor representante del thriller psicológico francés, comparable a Pierre Lamaitre o Fred Vargas.
No apagues la luz”, “Bajo el hielo” y “El círculo” cierra la trilogía del comandante Martín Servaz, el protagonista masculino de la saga escrita por Minier dentro del panorama narrativo europeo actual. La elegí una tarde expresa, buscando lecturas encaminadas al otoño que se acercaba peligrosamente y que anunciaba tardes de sillón acomodada bajo el foco que sin duda permite crear un ambiente para este tipo de novelas. Quiero decir que aunque he hecho referencia a otros grandes de este género en Francia, comencé por Bernard y luego ya me lancé por el resto, toda una aventura muy provechosa.
Confieso que el morbo del título me atrapó tanto como el argumento y las posibilidades que imaginé tenía la obra, de manera que aposté por ella, sin haber tenido referencias anteriores de la misma.

Desde que el psicópata Julian Hirtmann le envió el corazón de Marianne dentro de una caja de cartón, el comandante Martin Servaz ha permanecido internado en un centro para policías, luchando por sobreponerse a un golpe tan atroz. Necesita descanso y, sobre todo, recuperar las ganas de vivir. Sin embargo, un día Servaz recibe por correo la llave electrónica de una habitación de hotel en la que un año antes una artista se quitó la vida de una forma sobrecogedora. Intrigado por los motivos que han llevado al misterioso remitente a contactar con él, Servaz contraviene las órdenes de guardar reposo y decide investigar por su cuenta. Al mismo tiempo, la periodista radiofónica Christine Steinmeyer encuentra en su buzón una misiva anónima perturbadora: la carta de una suicida, primer paso de un acoso sin tregua que continuará con llamadas amenazadoras, extorsión e intimidación sexual; una serie de agresiones que la sumirán una pesadilla que podría arrebatarle la cordura. Conforme Martin y Christine se ven envueltos en situaciones cada vez más extrañas, las claves para resolver este misterio inexplicable surgirán en sitios tan dispares como las óperas clásicas de desenlaces trágicos, un diario desgarrador o en el corazón de la industria aeronáutica, basada en Toulouse. Ante estas circunstancias, dos personas en un estado mental extremadamente frágil no tendrán otra salida que plantar cara a sus demonios más íntimos y a un enemigo perturbado dispuesto a todo por hacerse con el control de sus vidas”.
Con la sinopsis que acabo de poner, sin duda reconocemos muchos recursos utilizados en el género de novela negra, suspense, misterio o detectivesca que ya he reseñado en otras ocasiones; presencia del psicópata de turno, parejas de protagonistas hombre/mujer, ambos afectados por crisis personales, profesionales y emocionales, dramas del pasado que tienen pendientes y que han de superar, hospitales psiquiátricos, perturbado violento que realiza actos criminales de una crueldad incalculable..., en definitiva, nada novedoso en lo referente a esos aspectos. Pero, en este caso son dos tramas aisladas, protagonizadas independientemente por dos personajes que van avanzando dosificadamente hasta que se cruzan, complicándose el hilo argumental al sumarse progresivamente otros actores que dotan al relato de intriga, tensión, dolor y desesperación, en donde “nada es lo que parece” y “los malos no son tan malos y los buenos no son tan buenos”.
Creo que el potencial de esta novela se encuentra en la manera en la que Bernard Minier ha construido a los personajes, no es la primera vez que estos superan a la propia trama, de gran complejidad y con todo detalle, los somete a un acoso extremo creando una atmósfera irrespirable y dramática llena de fuerza que va en "crecendo" a medida que se avanza en la lectura.
Su mérito narrativo al cruzar las dos historias es incuestionable, de hecho aunque la primera parte es de infarto, ese cruce de destinos hace posible que no bajes el interés y mantengas la curiosidad hasta el final. Tensión narrativa en estado puro, escenificación de lujo, tanto en la parte que recrea en las montañas, como los momentos urbanos; Toulouse es la ciudad elegida por el autor como marco del sufrimiento humano al que somete “in extremis” a Martin y Christie.
Cuando tienes la oportunidad de leer un relato en el que la trama se acelera a medida que se acerca al final, es buena; pero si esto sucede casi desde el inicio del mismo, es que “promete”... Los giros inesperados y continuos a los que nos somete el escritor son impresionantes, tanto que en ocasiones tuve que volver hacia atrás porque pensé que me estaba confundiendo y algo me había dejado pendiente; consiguió que variara los papeles de algunos protagonistas que ya tenía identificados, en realidad crea esas contrariedades de manera planificada y fue lo que me mantuvo atenta hasta el final.
Puede resultar agobiante para muchos, “no apta para cardíacos” que digo yo, pero del total agrado de los seguidores de la novela negra, porque logra trabajar otros subgéneros dentro de la misma. Yo diría que más que de suspense es una novela de investigación de tildes detectivesca.
No quiero terminar sin mencionar los numerosos guiños que hace Minier al mundo de las artes, a la música clásica y obras latinas; común a otros escritores franceses que comparten género y época.
Casi seiscientas páginas que te hacen mantener “La luz encendida”.

No hay que apagar la luz del otro, para lograr que brille la nuestra”.
"Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto”.

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