sábado, 28 de noviembre de 2009

La isla bajo el mar, Isabel Allende

Con solo mirar la portada se hace uno a la idea del tema principal de la novela de Isabel Allende. Una esclava de Haití, de nombre muy indígena, Zarité, nos narra a lo largo de cuarenta años su vida y sus desventuras marcadas por la condición de esclava con la que nació y de la que no pudo desprenderse en toda su existencia.
De las islas bajo los océanos nacen los “atolones coralinos”, por lo tanto no es descabellado pensar que hay islas bajo las profundidades de las aguas y me imagino lo bien que se tiene que reposar en una “isla bajo el mar”
Poesía aparte... enfrentarse a una novela de Allende es saber de antemano que las historias de familia están garantizadas; por si fuera poco la ambientación está recreada en el Caribe, en la Isla de Santo Domingo y en Louisiana, con una temática que describe el desgarrador drama que asoló a la población africana de la esclavitud durante los siglos XVIII y XIX llevándolos a distintas partes del continente americano como mano de obra esclava, privados de libertad y condenados a la miseria y la explotación.
Es toda una historia de lucha de mujeres, de generaciones herederas de la única herencia de la que no podían desprenderse. Aunque la rudeza del relato es evidente no lo es menos el repertorio de sentimientos y ternura que suavizan la realidad de todos los que tienen un hueco en el relato. Muchos son los personajes que aparecen en “la isla”, todos determinados por sus destinos; prostitutas, hechiceras, criadas, amas, cocineras... todas, fortalecen el deseo de la autora de retratar una sociedad donde destaca el irremediable binomio hombre blanco libre, frente al hombre negro esclavo; la superioridad blanca frente a la sumisión y opresión del esclavo.
Narrada en primera y tercera persona, dividida en capítulos, es atractiva en su conjunto y se detiene en un interés extremado por hacernos llegar la nobleza de todos los personajes en especial el de Zarité, gracias por supuesto a la costumbre de la autora de describir detalladamente a los mismos. Tras leerla se desentraña un tema obsesivo en la esclava; la libertad, la lucha por un mundo mejor, el deseo de escapar...
Recuerdo que comencé a leerla durante la espera de uno de los seres más importante de mi vida; mi nieta Silvia. La situación personal y de salud para no variar era como para escapar a una isla bajo el mar; por el contrario decidí bucear y sacara la cabeza a la superficie para no ahogarme y ser testigo de ese gran acontecimiento. Yo me encontraba en la sala de espera mientras mi nieta aparecía en un monitor dentro del vientre de su madre. Me dio tiempo acabarlo y en la primera hoja del libro escribí la siguiente dedicatoria:”Hoy he terminado esta novela, el final es desgarrador pero a la vez de fuerza y vitalidad ...habla de la vida y de la muerte, pero curiosamente también de nacimientos. Al igual que en la novela, aquí y ahora somos tres las protagonistas que emprendemos una “historia de mujeres”... no la veo, ni la escucho, pero ya es parte de mi vida y espero que yo lo sea de la suya. Te espero mi niña”
Lo dicho, que lo mío es una espera continua, se ha convertido en una fea y obligada costumbre el esperar a mis nietos; pero la esperanza es lo último que se pierde, bueno todo gracias a la paciencia que de no ser por ella hace mucho que me había ido a pasar el tiempo a una “isla bajo el mar”.
Os gustará.

La crueldad, como cualquier otro vicio, no requiere ningún motivo para ser practicada... apenas una oportunidad”.