viernes, 6 de febrero de 2004

Rosas para Gabriela, Xosé A. Perozo

El gusto por la lectura es un secreto aireado a los cuatro vientos, de manera que nada de secreto salvo que se le califique de “secreto a voces”; gracias a esta connotación los que me rodean siempre han tenido facilidad para regalarme lo que más me gusta, un libro... Reyes, algo más que una amiga que me conoce muy bien, me regaló hace ya muchos años, “Rosas para Gabriela”, ella lo descubrió y quedó encantada con la historia de una familia que protagoniza un relato generacional con el que es difícil no sentirse identificado. Compró varios ejemplares y seleccionó destinatarios y entre esos elegidos estaba yo... todavía se lo agradezco y revivo la emoción que sentí al leerlo y lo especial que es para mí por su significado afectivo.
Tras leerlo lo he recomendado y por la dificultad de encontrarlo en las librerías mi ejemplar ha pasado por muchas manos... y como anécdota una de esas manos tuvo pretensiones “delictivas”, es decir “quedarse con mi preciado tesoro” y me costó palabras mayores para que regresara al hogar y a mi regazo; las consecuencias han sido terribles, jamás lo he vuelto a prestar como yo digo “hay cosas con las que no se juega ni se negocian”.
Extremadura y Madrid son los escenarios de esta entrañable narración en primera persona hecha por Diego Lancharro como si de una carta se tratara con destinatario y remitente. Toda una saga representada en una impresionante galería de personajes que dan vida a un repertorio de experiencias vividas por todos y cada uno de los miembros de la familia durante casi un siglo en una España como la de “entonces”.
El pasado de su condición de agricultores, tenderos, churreros ; el impacto de la guerra, la emigración, el desarraigo, la esperanza del regreso, la supervivencia y la lucha incansable ante la adversidad, son algunas de las señas de identidad de esta preciosa “oda al recuerdo”
Al leerla es como bucear en la memoria e identificar detalles tan familiares a los que ya tenemos unos años.... despertando unos sentimientos muy especiales ante lo narrado. Tiene cierta similitud con novelas del estilo de “Cien Años de Soledad” de Gabriel García Márquez o “La Casa de los Espirítus” de Isabel Allende, pero el marco histórico delimita las diferencias entre la novela de Perozo y las anteriores.
Es muy recomendable por su ternura y emoción y por el cariño y la fuerza que derrocha el narrador en cada línea, con la única intención de demostrar su orgullo de padre, de padre de Gabriela, para quien van dedicadas estas “Rosas”.
Gracias mi querida Reyes.

"Una sonrisa es una línea curva que lo endereza todo".

sábado, 10 de enero de 2004

Los hijos de la medianoche, Salman Rushdie

Recuerdo que cuando leí este libro Salman Rushdie era un escritor desconocido si lo comparamos con la fama que adquirió posteriormente tras escribir “Los Versos Satánicos” obra por la que lleva siendo perseguido media vida por los integristas islámicos; de manera que la elección tenía mucho que ver con el título y bastante poco con el escritor. Cuando he recomendado el libro lo he hecho para dar la oportunidad a los lectores de conocer una vertiente descargada de las connotaciones religiosas que han convertido la vida de Salman en un ir y venir por el mundo, por no decir en un “vía crucis”.
Yo lo resumía brevemente para venderlo a los incrédulos que al escuchar el nombre de Rushdie me negaban con la cabeza que no me molestara y lo poco que decía era lo siguiente: “Trata de la vida de los niños que nacieron minutos antes o después de la medianoche del día de la Independencia de la India, todos tenían dones especiales y el protagonista que gozaba de la facultad de la telepatía los convocaba a su antojo; sus vidas quedaron ligadas al devenir de esa casualidad histórica, es larga, pero entretenida... vale la pena leerla”.
Desconozco cuantos me hicieron caso, pero tal vez porque la leí hace más de veinte años y entonces no tenía tanta experiencia como lectora, el caso es que me quedó un buen recuerdo y no está de más conocer al autor por algo diferente a lo “satánico”.
Con esta reseña sobra decir que es una novela histórica, un enorme y profundo paseo de la India colonial a la poscolonial de la mano del protagonista principal, Saleem, personaje entorno al cual gira la trama de la obra y cuyo devenir al igual que el resto de los que compartieron instante del nacimiento, queda unido a la evolución del futuro de la nueva India y Pakistán.
Narrada en primera persona por él, nos sitúa dentro de una saga familiar que a lo largo de varias generaciones son testigos de innumerables acontecimientos que marcaran el antes y el después de los habitantes de la joya colonial británica.
Mezcla de realidad y de ficción, humor, drama, situaciones cotidianas, esperpénticas e increíbles en muchas ocasiones; todo ello sume a los lectores en confusiones que dificultan el seguimiento de la novela y resaltar que cuando se cuenta con ciertos conocimientos acerca del momento histórico que sirve de telón de fondo a la “fábula” contada, se crea empatía con ella y se aligera la pesadez que trasmite en muchos pasajes. Es un cóctel de personajes muy diversos, tanto como sus vidas, pero es la consecuencia de haber nacido un día tan señalado. Una presentación por parte del narrador al inicio de la novela. pone al lector en antecedente de lo que se va a encontrar en cientos de páginas. No ausentes de valores y aleccionadora, critica e instructiva, la recomendaría a los amantes de la India o a todos los que deseen conocer algo de su Historia de la mano de Saleem y a través del escritor que es algo más que sus “Versos Satánicos”.

"No eres libre cuando haces lo que quieres. Eres libre expresas lo que eres".