sábado, 11 de noviembre de 2017

Niebla en Tánger, Cristina López Barrio

Enfrentarse con optimismo a los Premios Planetas, es casi tanto como imaginar que las utopías más descabelladas se harán realidad algún día. Año tras año, vivo la misma sensación de ser una ilusa y creer que estos señores que valoran y supuestamente entienden, acierta con los galardones, y sin perder esa dinámica casi histórica, una vez más me siento engañada y decepcionada; y como diríamos coloquialmente, “no se me tiene mal empleado” por seguir soñando que el día menos pensado, esta espiral puede llegar a romperse y encontrar una novela a la altura de lo que este jurado entiende por “Premio”, aunque no es menos cierto que ya es de sobra conocido los intereses económicos que mueven no solo éste, que ya es un descaro, sino la mayoría de los libros etiquetados con la garantía de “Premio…”
“El 24 de diciembre de 1951 Paul Dingle desapareció en el puerto de Tánger sin que se llegara a saber qué fue de él. Sesenta y cuatro años después, Flora Gascón sospecha que es el mismo hombre con el que ha tenido una aventura en Madrid y del que se ha enamorado. El nexo entre ellos: Niebla en Tánger, la novela que Paul tenía sobre su mesilla de noche.
Flora viajará hasta esta ciudad mágica y llena de secretos en busca de la autora de la novela, la única que puede decirle quién es en verdad su amante y cómo encontrarlo. Pronto se da cuenta de que es ella misma quien debe escribir el final de la historia, pues en esa aventura también está en juego su identidad; es un viaje al fondo de sí misma”.

Es tan triste hacer una mala reseña de un libro cuando has tenido la voluntad de leerlo entero, que no sabes si de verdad vale la pena criticar y “poner a caer de un burro” una lectura siendo como soy una aficionada a esto de reseñar y no parte de un experto jurado; pero no entiendo cómo te pueden vender un material que ha llegado a parecerme hasta “infantil”, rozando la falta de respeto a los que tenemos en tan buena estima a los escritores y ensalzamos tanto la difícil labor de escribir.

Habitualmente me decanto por los finalistas ya que la experiencia me ha demostrado que los ganadores suelen ser aun peores que los que quedan en segundo lugar. Cristina López Barrio no es desconocida para mí. “La casa de los amores imposibles” y “el cielo en un infierno cabe”, pasaron por mis manos hace bastantes años, casi desde el momento en el que esta abogada se inició en el mundo de las letras. Ambas me gustaron lo suficiente como para que “Niebla en Tánger” no fuera descartada por la etiqueta del “Planeta”; para mí pena, me equivoqué nuevamente y me he topado con una historia de amor y misterio en algo más de trescientas páginas, escondida en un argumento para niños chicos, con una trama pueril, sin emociones, ni sorpresas, ni giros inesperados y donde el suspense brilla por su ausencia.

La historia de Flora, es el relato de una mujer consumida por la rutina y el tedio que tras una noche de pasión con un amante "sobrevenido", se convierte de la noche a la mañana en la “detective del año”. Un libro olvidado es el detonante para desencadenar la aventura de una señora corriente en un mundo cotidiano. No puede ser más irreal y fantasioso el planteamiento de esta novela. Al principio pensé en “Hombres desnudos”, otra de las joyas de los Planetas que sí valió la pena leer, pero luego a medida que avanzaba y para mi rabia, asumí que nada más lejos de la realidad.

Si me detengo en la estructura nos encontramos en el recurso de lo que se llama “Metanovela”, una novela dentro de otra novela; la diferencia viene marcada por los capítulos que se encuentran encabezados con una distinción para no despistar al lector, además que se utiliza la primera persona para narrar la labor "policíaca" de Flora y la tercera, para el relato novelesco. De ellos cinco son exclusividad de nuestra valiente traductora, además de un epílogo en el que ya se explica “todo todito”, por si algún despistado no se ha enterado de lo que ya se sabe desde la página diez.

Si me detengo en los personajes, ahí me "desato". Flora, la protagonista que lleva el peso de la novela no puede ser más insulsa, no he podido hacerme una idea de la personalidad que tiene, debo creer que es una heroína que abandona un marido pusilánime que lo ve todo bien, que encuentra salida para todo, que puede faltar al trabajo, que se desenvuelve en las ciudades como pez en el agua, que se recupera de los golpes físicos y emocionales sin “anestesia”, que acaba escribiendo y suplantando personalidades como algo de su día a día, que encuentra muertos y los desentierras como quien planta rosales y que resuelve crímenes de hace sesenta años… vamos la mujer que al menos yo nunca querría ser, eso sin olvidar que encuentra amantes desaparecidos como en las agencias de objetos perdidos. De verdad, hacía tiempo que no me encontraba con semejante construcción de un personaje y confieso que cada acción de esta mujer me arrancaba un “no te lo crees ni tú”.

Pero si hay algo que me ha levantado “ampollas” es no haberle sacado partido a la inigualable ciudad de Tánger. Las descripciones son tan pobres que podía estar refiriéndose a cualquier ciudad norteafricana, cierto que nombra lugares concretos, pero no te mete en la esencia de ese mundo que se respira a través de sus olores, colores, luz y los seres que pasean por esas calles que por cierto, tengo la suerte de conocer.

Quiero disculparme si ofendo a alguien con estas palabras, pero mi indignación va dirigida también a los medios de comunicación que te bombardean con estas novelas en momentos muy puntuales para los consumidores, quien seguidos por este criterio de prensa y televisión, confían en la elección perfecta y eso para mí no deja de ser un fraude para los amantes de la lectura.

No la recomendaría y voy a parar de dar razones, pero antes de terminar quiero contar que tuve que ir dando saltos a las páginas porque hasta el final pensé en la sorpresa de “traca” y tal vez por pura cabezonería mi insistencia me llevó a la última página. Es aburrida y previsible, el final lo dejo para quien tenga ganas de terminarla, y lo peor y más imperdonable; la psicoanalista argentina pedante, amiga incondicional que todo lo sabe, acabó colmando todos los tópicos que podían ser utilizados entre tanta “niebla”, que para mí es lo que ha tapado lo poco salvable de la novela.
Huelga decir que el ganador no va a entrar en mis planes de lectura, porque si "entre nieblas he visto esto", mejor me quedo con la duda de cómo será el premiado.

“En su rostro advertí realmente aquella niebla que suele subir siempre mientras dura la sensación de placer que produce el creerse por encima de otros”.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Camille, Pierre Lemaitre

        Con “Camille”, se cierra la tetralogía de la saga del comisario Camille Verhoeven, ese 1,45 de hombre que acarrea en su alma todo tipo de sufrimientos y desgracias solamente comparables con su inteligencia y profesionalidad. Comencé el año pasado con estas lecturas del que hoy es considerado como el genio de la novela negra en Francia. Pierre Lemaitre me ha tenido entusiasmada en sus tres primeras entregas, “Irené”, “Alex” y “Rosy & Jhon”; no puedo decir lo mismo de la última, puede que todo sea producto de la calidad literaria de las anteriores y que sinceramente no he visto ni disfrutado en “Camille”.
“Anne Forestier queda atrapada en medio de un atraco a una joyería en los Campos Elíseos. Tras recibir una paliza que la deja al borde de la muerte, tiene la suerte de sobrevivir… y la condena de haber visto la cara del asaltante. Su vida corre un grave peligro, pero Anne cuenta con la ayuda del hombre al que ama: el comandante Camille Verhoeven. Este estará dispuesto a actuar al margen de la ley con tal de protegerla. Pero ¿quién es ese enemigo, y por qué ese empeño tan feroz en acabar con Anne?
«El hombre que sostiene la repetidora se detiene, se da la vuelta, duda: es cierto que un disparo es la mejor forma de atraer a la poli antes de haber empezado, cualquier profesional lo sabe. Por un momento vacila sobre los pasos a seguir y, una vez tomada la decisión, se vuelve de nuevo hacia Anne y le lanza una larga serie de patadas. Ella trata de esquivarlas, pero incluso si hubiese tenido fuerzas se lo habría impedido la puerta contra la que está arrinconada. No hay salida”.
En la introducción ya he mostrado mi desilusión inesperada por la lectura de este francés al que pienso seguir leyendo. Tengo poco que añadir a las anteriores reseñas en lo referente a la grandeza de este “pequeño” comisario, el estilo, la lectura ágil, la atmósfera que envuelven sus casos, el suspense, la resolución de los crímenes, la intriga garantizada…, todo lo que define el sello Lemaitre. Ahora bien, no siendo una trama mal construida, sus giros argumentales son muy flojos y predecibles comparados con el despegue tan brutal de la novela, me esperaba mucho más y siendo la última contaba con un broche de oro a la tetralogía que aconsejo se lea en riguroso orden de edición.
Siento que la narración ha sido más plana y lenta, momentos en los que quería empujar para que pasara algo porque las emociones escaseaban hasta resultar monótona. Trescientas páginas que se preveían brutales por la potencia del principio, con una descripción del atraco impresionante más que visualizado sentido, pero a medida que me fui metiendo en la trama no volví a ver esa intensidad a la que nos tiene acostumbrados.
Resulta entretenida, con un ritmo diferente que decae curiosamente hacia la mitad, momento en el que es fácil intuir que algo falla en los personajes que rodean a nuestro querido Camille. Es innegable que se disfruta con el planteamiento contradictorio que Pierre confiere al personaje, mitad profesionalidad y mitad corazón, y son esos conflictos emocionales son los que le ayudan a cerrar historia complejas, pero en este caso descubiertas mucho antes de llegar al ansiado “fin”.
Me esperaba “el cuarto” de traca y no ha sido así. En cualquier caso, leedla porque en ningún momento me planteé dejarla, que se aprecie menos intensidad en el relato es señal de la fuerza e impacto de los anteriores, pero en ningún caso una crítica a su incuestionable calidad literaria. Seguro que os gusta.”

“Un acontecimiento se considera decisivo cuando desbarata nuestras vidas por completo”.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Europa, Cristina Cerrada

Todo en esta pequeña obra de arte literaria me cautivó. Ayer por la mañana la encontré en la biblioteca después de meses buscándola y por la tarde aprovechando el día festivo y la leí sin prisas. La belleza de su portada y la brevedad de su título lo dice todo. Cuando lees una novela de doscientas páginas con el corazón “arrebatao”, te das cuenta de lo mucho que se disfruta de la tarea de otros, de aquellos que saben contar historias tan bien contadas como la de Heda.
Europa es la historia de Heda, una joven que llega a Europa junto con su familia, huyendo de un país en guerra. Su nueva vida transcurre entre su casa, un hogar humilde que sus padres se esfuerzan por construir, y la fábrica donde trabaja con su hermano y con otros refugiados.
Heda observa cómo la vida avanza y, con ella, cómo sus seres queridos se adaptan a este nuevo comienzo. A medida que conocemos su historia, saldrá a la luz la herida invisible y profunda que el pasado deja tras de sí.
 
Cristina Cerrada era una desconocida para mí, estaba encaprichada con este libro por las recomendaciones en otros blogs y francamente es una historia sencilla, conmovedora pero a la vez brutal e impactante, de estas que te quedan sin aliento por lo potente de lo narrado y por la grandeza de un solo personaje que asume el protagonismo casi absoluto de la misma.
Aclarar que “Europa” realmente no es una referencia al continente, es el nombre de una pensión con luces de neón, donde transcurren parte de los momentos vividos por Heda.
La autora ha tomado como tema de fondo para construir la trama, el impacto de los conflictos bélicos en el ámbito de una familia cualquiera de un país “sin nombre”, dentro de un decorado centroeuropeo sin identificar. El lugar es lo de menos, por los datos que aporta acerca de paisajes, clima, costumbres, religión…, me ha venido a la cabeza la zona de los Balcanes, pero no sabría concretarlo, y esa es la intención de la escritora; está claro que es un homenaje en clave de “protesta” a los más de 65 millones de desplazados y refugiados que cuenta nuestra Historia más reciente desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días.
Dentro de una de estas comunidades que huyen de la guerra y de la persecución, asistimos a las experiencias de vida de Heda. Personaje soberbio que encarna la pureza, la tristeza, la fragilidad, el miedo, la supervivencia, las esperanzas y todas las dicotomías que queramos nombrar. En ella Cristina Cerrada, recrea sin morbo pero con crudeza los traumas y las marcas que la violencia indiscriminada y gratuita pueden dejar en quienes la padecen. Heda vive atrapada por su pasado que no la deja avanzar en un presente hostil y miserable, inmóvil y sin fuerzas para planear un futuro lastrado por los horrores de lo vivido. Una de sus armas es el “silencio”, herramienta indispensable para sobrevivir. Mujer valiente que mira al miedo de frente, que asume sus actos y que acepta con resignación su destino. Sus protestas a lo largo del relato son escuetas pero de un impacto tan agresivo como su propio silencio. Es un lujo de personaje, construido para dar voz a todas las Hedas supervivientes de vidas amputadas por el repertorio inagotable de las maldades de la Humanidad.
Respecto a la estructura, la narración está dividida en tres tiempos en los que vamos conociendo el antes, el durante y el futuro hipotético de Heda. Dividida en capítulos de una brevedad e intensidad poco habitual, cambios de situaciones y espacios físicos y temporales continuos. Narrados con precisión y certeza, lenguaje asequible y elegante, con el uso acertado de frases cortas e impactantes. En la trama principal hay espacio para conflictos de toda índole; un asesinato, huelgas de trabajadores, romance sórdido, muertes familiares, hijos enfrentados a padres…, son las doscientas páginas mejor aprovechadas que he leído en mucho tiempo.
Estaría hablando horas de esta historia de vida que por desgracia hoy es la vida de millones de personas. Nuestra escritora ha hecho sin duda un reconocimiento a esas colectividades que deambulan sin destino por una “Europa” que mira hacia otro lado, recuerda a todos que estamos inmersos en una de las mayores crisis humanitarias a nivel mundial de refugiados de todos los tiempos, y que el grito de Heda, es el aullido de los sufrimientos de esos seres humanos a los que ya no les queda nada, poco más que su dignidad.
No hace falta decir cuanto la recomiendo. Me ha encantado y no me ha dejado indiferente.
“Los refugiados no tienen elección, pero tú sí. Puedes ayudarlos. No quieren vivir en otro país, quieren regresar a sus casa”. “El sabio no atesora. Cuanto más ayuda a los demás, más se beneficia. Cuanto más da a los demás, más obtiene para él”.

lunes, 30 de octubre de 2017

Orfancia, Athos Zontini

Esta es sin duda la portada que nunca invitaría a detenernos como opción ambiciosa de lectura. El niño de rostro indefinido y ojeras marcadas junto a un título que se presta a confusión, no en vano dicha palabra quiere decir, carente de infancia y no huérfano de padres como podría pensarse. Es evidente que él es el protagonista, desde su visión de preadolescente nos narra la interpretación de un mundo de adultos lleno de incógnitas y preguntas por resolver.
Un niño demasiado delgado dentro de un mundo demasiado insípido. Un padre y una madre obsesionados con la comida: una lucha en familia que sólo puede acabar en tragedia. O en comedia, en una comedia muy negra.
«Cada día es una lucha. Dicen que crezco débil y torcido, que no soy normal porque apenas tengo un hilito de grasa encima, que los otros niños, a mi lado, parecen gigantes. Dicen que tengo que comer, que no es posible que un niño de mi edad nunca tenga hambre. Pero yo no quiero comer.»
El protagonista de Orfancia se siente perseguido por sus padres, una pareja de Nápoles que quiere verlo rollizo y feliz. Él está convencido de que, llegado el momento, todos los adultos devoran a los niños y no tiene claro que quiera acabar así. Pero la vida tiene un sabor imposible de resistir.
Athos Zontini ha escrito una novela diferente, sensible y entretenida; lo ha hecho a modo de fábula para adultos, con fondo de cuento, bajo un planteamiento tremendamente original. Este napolitano utiliza la voz de un niño para narrar una historia dura que no es más que la percepción infantil del cambio hacia la madurez. Retrato de una infancia con sus traumas y temores, en definitiva un cuento inquietante en el panorama literario moderno.
Cuando empecé su lectura estuve tentada a abandonarla, me sitúe erróneamente en el temido tema de la anorexia, pero sin querer descubrir que era un arma de este niño para mostrar su rebeldía frente a la sociedad, a sus padres, a las exigencias, a las normas y a todo contra lo que no estaba de acuerdo. Nada más pensé que estaba queriendo ser distinto a todos. Luego el relato avanza  y la falta de apetito desaparece de escena y bajo un humor negro y cínico, el autor napolitano aborda a través del personaje temas de candente actualidad como, el acoso, el maltrato animal, el chantaje afectivo…, vamos que sin querer me ha ido alejando de cualquier posibilidad de empatizar con este niño de ideas “raritas”.
La historia se desarrolla a lo largo de un año de vida, dividida en las cuatro estaciones del año, narrada y escrita en primera persona, con diálogos continuos, buen ritmo, dentro de las novelas cortas que acaban ofreciendo un final abierto en el que la imaginación de los lectores juega un papel estelar.
Mis impresiones son contradictorias, no es un libro de alerta hacia la anorexia pero sí de alarma y atención hacia el impacto social de ciertas conductas que afectan al mundo de los adolescentes. Es dura porque en ella describe con todo lujo de detalles momentos muy crueles, la dificultad que entraña la pérdida de la inocencia y la importancia de la educación y la libertad en los entornos familiares. La ansiedad y desesperación de padres e hijos en el tránsito hacia la madurez está latente en todo el libro. Una manera de realismo maquillado con dosis de imaginación retorcida.
Recomendada con reticencias, las metáforas hay que entenderla, los recursos propios de una fábula hay que manejarlos y como dato a tener en cuenta, este napolitano es un genio de los guiones televisivos por encargo y en su primera novela así lo ha demostrado. El final es algo que cada uno debemos interpretar, aconsejo leerlo un par de veces para entenderlo…, solo el final, vale?.  

“Contar a un adolescente los hechos de la vida es como dar a un pez un baño”.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Los pacientes del Doctor García, Almudena Grandes

Hablar de Almudena Grandes, es un ejercicio de osadía por mi parte que francamente no puedo evitar. Cuando una disfruta de todo lo que hasta ahora ha escrito esta mujer, esperar sus novelas se convierte en un anhelo hasta morboso, y es que al menos yo estoy segura que aunque pueda parecer imposible, ella se supera día a día y eso es lo que la hace una de las “Grandes” escritora de la narrativa contemporánea.
El 12 de septiembre salió la cuarta entrega de “Episodios de una Guerra Interminable”, ya estaba impaciente y echando las cuentas de lo que tardaba en salir este ejemplar, las prisas hizo que me olvidara de “Los besos en el pan” que vio la luz hace ahora dos años, de manera que no se le puede pedir más a esta madrileña que siendo “pura Almudena”, nos regala ochocientas páginas que me atraparon desde el inicio hasta el final, aplaudiendo nuevamente ese estilo limpio y sencillo que la caracteriza.
“Tras la victoria de Franco, el doctor Guillermo García Medina sigue viviendo en Madrid bajo una identidad falsa. La documentación que lo libró del paredón fue un regalo de su mejor amigo, Manuel Arroyo Benítez, un diplomático republicano al que salvó la vida en 1937. Cree que nunca volverá a verlo, pero en septiembre de 1946, Manuel vuelve del exilio con una misión secreta y peligrosa. Pretende infiltrarse en una organización clandestina, la red de evasión de criminales de guerra y prófugos del Tercer Reich que dirige desde el barrio de Argüelles una mujer alemana y española, nazi y falangista, llamada Clara Stauffer. Mientras el doctor García se deja reclutar por él, el nombre de otro español se cruza en el destino de los dos amigos. Adrián Gallardo Ortega, que tuvo su momento de gloria como boxeador profesional antes de alistarse en la División Azul, para seguir luchando como voluntario de las SS y participar en la última defensa de Berlín, malvive en Alemania, ignorando que alguien pretende suplantar su identidad para huir a la Argentina de Perón”.
Cuando comento mi pasión por esta escritora, no son pocas las veces que oigo, “es que son muy largas sus novelas”; algo evidente que no puedo discutir, por eso yo intento contraatacar resumiendo las líneas argumentales de estos volúmenes que pueden asustar a quienes de verdad no conocen su estilo y la claridad de sus tramas. En “Los pacientes del doctor García”, Almudena sin apartarse de esa escritura amena y llena de detalles, desarrolla una trama compleja, pero no es menos cierto que refleja un enorme esfuerzo por hilvanar los elementos principales que la conforman; el pasado, el presente, la Historia, los acontecimientos, las vivencias de los protagonistas, los países y escenarios…, un rompecabezas que bajo una prosa de lujo va uniendo pieza a pieza bajo un ritmo pausado y bien gestionado que nunca invita al abandono y que una vez metida en la historia, el número de páginas se convierte en la menor de nuestras preocupaciones.
¿Cómo lo contaría yo?. El interés por los temas relacionados con la Guerra Civil Española, es un secreto a voces en la producción literaria de Almudena, pero en esta ocasión lo hace algo más internacional y aborda el papel del Franquismo y la presencia de los nazis en la España de Posguerra. A simple vista podría ser un relato oscuro y lleno de datos, pero la trama gira alrededor de la red clandestina que existió con el beneplácito del dictador y las autoridades competentes, para dar asilo, ayuda, cobertura y medios de huida a los criminales de guerra de la Alemania Nazi. Pero además, es el retrato de la resistencia a la propia dictadura y una denuncia a la situación de desamparo internacional al que se sometió a nuestro país una vez finalizada la guerra.
Lo más agradable del libro es que ha conectado este argumento con sus novelas anteriores, en el enorme listado de personajes, reconocemos con admiración, protagonistas de sus episodios precedentes; “Inés de la alegría”, “El lector de Julio Vernes” y “Las tres bodas de Manolita”, colándose inteligentemente en la crónica de los años más oscuras de nuestra Historia más reciente.
Me ha parecido una historia de espionaje, suplantación de personalidades, amistad incondicional entre hombres honestos de palabra y compromiso, mezcla de realidad y ficción, viaje en el tiempo y en el espacio, escenarios trascendentales dentro de la narración, episodios de odios y amores, venganzas que no caducan, crímenes históricos…, igual de largo y de bueno que la mayoría de sus libros, lo mismo de intensos e inolvidables que cualquiera de ellos.
Mención especial merecen los tres personajes principales, así como las decenas de secundarios de los que aparece un listado al final del libro, pero que en honor a la verdad no ha sido necesario consultarlo. Muchos de ellos dan para una novela individual, de ahí la sensación de estar leyendo varios relatos aislados interrelacionados en un mismo bloque. La novela está dividida en cinco capítulos y un prólogo y para quien pueda pensar que es una “batallita más de la guerra”, en realidad, Almudena utiliza el conflicto como un escenario al que le dedica menos de un cuarto de la novela, sacándole partido para dar a conocer hechos tan relevantes como el origen de los “Bancos de sangre” en España, algo desconocido al menos para mí.
Es cierto que al principio me costó hacerme al juego de espías y descifrar que algunos de los personajes tenían hasta tres y cuatro nombres diferentes, y solo la forma hábil en la que iban apareciendo en escenas alivió mi agobio y descargó la sensación de atosigamiento que hubiera dañado la fluidez del relato. Muchos de estos individuos están con nombres propios, dentro de sus momentos históricos, en sus paisajes políticos y sociales, en una realidad que nuevamente supera la ficción.
Estaría hablando sin límites de Almudena Grandes y lo mucho que disfruto con sus novelas, pero reconociendo que es difícil ser objetiva por mi pasión por ella; recomiendo “Los pacientes del Doctor García” especialmente a los que han iniciado la serie de los “Episodios de una Guerra Interminable”, y por supuesto a los que tengan curiosidad por descubrir la cantidad de acontecimientos que sucedieron en un periodo de más de treinta años y que tuvieron lugar en escenarios tanto españoles como europeos y trasatlánticos.
Nunca he dicho que se pueden leer independientemente, pero lo suyo es seguir su orden cronológico, porque Almudena una vez que crea un personaje lo hace suyo, lo adopta, lo recupera y lo hace aparecer en escena sin pereza ninguna, son eternos y sus historias también, así siempre sabremos quién es Inés, Manolita o Guillermo. Os gustará.

“En los trances duros los señoritos invocan la patria y la venden, el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva”.

jueves, 19 de octubre de 2017

La víspera de casi todo, Víctor del Árbol


Este verano, visitando los blogs en Internet descubrí a Víctor del Árbol del que había oído hablar pero sin adentrarme en sus habilidades como escritor. De entre toda su producción literaria el argumento que más me llamó la atención fue “La víspera de casi todo”, pero al parecer “Un millón de gotas” y otras obras están por encima de mi elección; de momento para empezar no ha estado mal. Buscaba una novela negra, de suspense que me mantuviera atenta a la historia que contaba y en líneas generales lo ha conseguido, de manera que habrá que leer otras para saber que esta es superable.
Germinal Ibarra es un policía desencantado al que persiguen los rumores y su propia conciencia. Hace tres años que decidió arrastrar su melancolía hasta una comisaría de La Coruña, donde pidió el traslado después de que la resolución del sonado caso del asesinato de la pequeña Amanda lo convirtiera en el héroe que él nunca quiso ni sintió ser. Pero el refugio y anonimato que Germinal creía haber conseguido queda truncado cuando una noche lo reclama una mujer ingresada en el hospital con golpes que muestran una gran violencia. 
Una misteriosa mujer llamada Paola que intenta huir de sus propios fantasmas ha aparecido hace tres meses en el lugar más recóndito de la costa gallega. Allí se instala como huésped en casa de Dolores, de alma sensible y torturada, que acaba acogiéndola sin demasiadas preguntas y la introduce en el círculo que alivia su soledad.
Al principio me pareció algo larga, alrededor de cuatrocientas páginas, pero reconozco que las he leído en un suspiro, entretenida y con enganche desde las primeras líneas. Dividida en 25 capítulos con su introducción temporal y espacial, escrita a modo de flash-backs con saltos temporales bien administrados que nos llevan desde el 2010 en Barcelona a los años 70 de la Dictadura Argentina. Narrada con la voz de un narrador omnisciente que nos guía a través de una trama principal y otras subtramas que completan el argumento. En realidad acaba resultando corta, fácil de leer, con la intriga adecuada y una capacidad para hilvanar las historias bastante coherente.
Novela coral de un repertorio de personajes que en apariencias nada tienen que ver los unos con los otros, todos son náufragos a la deriva de su propia vida, esclavos de un pasado que urge olvidar. Cuatro son los personajes principales sobre los que pivota la trama que desencadena la narración, pero alrededor de ellos surgen personajes imprescindibles para redondear el relato. Es una novela de emociones con descripciones justas de sentimientos y estados de ánimos que padecen cada uno de ellos. Todos van desvelando su esencia a medida que avanzamos en la lectura, exponiendo su fragilidad y complejidad psicológica. A modo de piezas de rompecabezas este antiguo mosso de esquadra ha ido introduciendo temas tan candentes como los miedos, las esperanzas, la muerte, la venganza, el rencor, la culpa y como no, el amor. Según el personaje y la situación ha ido engarzando sin dejar nada al azar, estas emociones acabando por construir buenos y creíbles personajes.
Me ha gustado en una valoración general, a los saltos temporales ya estoy acostumbrada y además le aporta dinamismo a la historia, hay dosis de melancolía, de tristeza, análisis de comportamientos humanos, invitaciones a juicios morales acerca de conductas malas pero “justificadas”, historias de vidas diferentes, momentos algo dudosos en cuanto a su veracidad, fantasías que no vienen a cuento, y la certeza del mensaje implícito de que “el pasado siempre vuelve”.
Recomendable. No es la típica novela negra, está bien narrada con lenguaje sencillo y un final aceptable. Entretenida y para momentos en los que se quiere desconectar de aquello que te pesa en las espaldas. Os gustará.

“La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado”.

domingo, 8 de octubre de 2017

La tigresa y el acróbata, Susana Tamaro


Elegir a Susana Tamaro, es saber que voy a disfrutar de sus letras, de su candidez a la hora de escribir, de sus historias bien contadas, de todo aquello que salga de su pluma y de su “corazón”. No voy a decir que lo he leído todo, pero sí bastante de esta escritora italiana apasionada por la naturaleza y que lleva más de treinta años viviendo en el campo alejada del mundanal ruido.
“Narra la vida de una tigresa siberiana desde su nacimiento, pasando por la temprana pérdida de su madre en la taiga hasta una amistad fortuita con un chamán que la enseña a regirse por la sabiduría del corazón”.
En esta ocasión y al igual que en su breve obra “Luisito”, Susana nos presenta una fábula para adultos, una alegoría sobre un alma libre y el viaje que a veces tenemos que emprender para encontrar el camino de regreso a casa. Esta alegoría moral se ha comparado con la extraordinaria obra del “Principito” debido a las similitudes existentes en la filosofía de fondo sobre la condición humana.
La autora de “Donde el corazón te lleve” y “Escucha mi voz”, no abandona su prosa elegante y clara para exponer mensajes de doble interpretación a través de un viaje introspectivo vivido por los personajes; el uso de metáforas e historias de estos curiosos actores se convierten en lecciones que avalan la importancia de valores como la libertad y la esperanza. Todo ello esconde una dura critica al ser humano, el único animal de la naturaleza capaz de matar sin necesidad alguna, y solo por el poder y el placer de hacerlo.
Considerada una obra contemporánea se inscribe en el género de ficción literaria, escrita a primeros de octubre de este año ya cuenta con el aplauso de su público incondicional, quien tras años de retiro acoge con inquietud la fábula en la que hay mucho de la personalidad de Susana. Lectura tierna y dramática, para niños y para adulos, con ilustraciones y frases que invitan a la reflexión, con una propuesta sincera por parte de la autora hacia la necesidad de conocer el sentido de nuestros actos, utilizando la “Naturaleza” como medio imprescindible y otorgándole el papel de protagonista estelar de esta fábula.
Aunque la mente se quiera imponer, la autora a través de esta tigresa nos muestra como la lucha con el corazón acaba dándole la razón a éste, porque en él están las respuestas que buscamos.
Muy recomendable y aviso que el final es esperado pero triste. Vale la pena sostener entre las manos un par de tarde a la inestimable Susana Tamaro.

“Hay paredes que se escalan con las manos y paredes que se escalan con el corazón. Igual que hay vidas que sólo conocen la monotonía de la llanura, y otras a las que continuamente se les exige subir.
Tristes las vidas que nunca se topan con una pared”.