miércoles, 7 de febrero de 2018

Mi querido asesino en serie, Alicia Giménez Bartlett

Alicia Giménez Bartlett, es una de las escritoras que más ratos de entretenimiento me ha proporcionado y siempre con elegancia y buen hacer. Es una de las pocas ganadoras del Premio Planeta, que se libra de mi opinión acerca del fraude de estos galardones más propios de éxitos de venta, que de grandes obras de la literatura. “Sus hombres desnudos”, confirman lo que digo, y junto a la serie de la inspectora Petra Delicado, hoy no hay duda de que es una de las maestras del género policiaco, suspense, misterio y novela negra del panorama nacional.
“El nuevo caso de la inspectora Petra Delicado empieza cuando encuentran el cuerpo de una mujer de unos cincuenta años asesinada de modo brutal en su propia casa. Sobre el cadáver hay una carta de amor anónima que reivindica el asesinato, justificándolo con el abandono del presunto asesino por parte de la víctima. El caso lo llevan Petra, Garzón y un inspector del cuerpo de los Mossos d’Esquadra a quien sorprendentemente, pues es más joven que Petra, le encomiendan el mando. Todos sabemos del carácter de Petra, y en este caso, el tesón para descubrir la intriga se verá entrelazado con su rebelión interna frente a una situación que le resulta inaceptable: ¿cómo puede ser que este joven mosso sea quien dé las órdenes?
Mientras tanto, siguen apareciendo cadáveres, y todo apunta a que nos hallamos ante un asesino en serie.
El misterio está servido”.
Si no me equivoco, es la undécima entrega del dúo formado por la inspectora Petra Delicado y su inseparable Fermín Garzón; aunque todas las historias pivotan sobre ella, la presencia de él ya es un clásico. En esta ocasión, la escritora albaceteña añade a un subinspector de los mossos de escuadra, un desafío para demostrar la capacidad de trabajo de los diferentes cuerpos de seguridad del Estado, aunque la idea no es bien acogida por nuestra curtida inspectora que a medida que avanza el relato irá aceptando al nuevo y aparente compañero.
Una trama detectivesca muy bien trazada que gira alrededor de unos asesinatos, cuyo denominador común es que todas las víctimas son mujeres. Un inicio “pegamento” te atrapa desde las primeras páginas y como es habitual en Alicia, dosifica la tensión y el suspense a lo largo de las más de cuatrocientas que conforman la obra. Ambientada en Barcelona, va confeccionando un lienzo de la realidad más cotidiana en la que por desgracia el crimen también tiene su espacio reservado. Todos y cada uno de los cadáveres que van apareciendo son presentados en escenarios cuidados al detalle, donde lo macabro no adquiere protagonismo, dejando paso a otros aspectos más relevante de la trama en la que nosotros, los lectores, nos convertimos en espectadores que siguen con atención el devenir de la investigación de este trio policial.
Los personajes de la novela están construidos a conciencia, no sufren evolución ninguna a lo largo del argumento, son reales, humanos, con defectos y virtudes, por eso nos resulta tan fácil entender sus acciones. En esta ocasión, Alicia nos ha sorprendido con la cara más familiar e íntima de Petra, mostrando sus relaciones personales y datos algo alejados de lo estrictamente profesional, detalles que nos llegan gracias a sus monólogos y reflexiones y a la presencia de personajes secundarios que hasta sirven para la resolución del caso.
Buen ritmo y tensión que no decae en ningún momento. Lectura ágil y bien documentada, diálogos perfectos, prosa sencilla y capítulos cortos; carta de presentación suficiente para saber que Alicia Giménez no va a decepcionar.
En todos los hilos argumentales de esta serie aparecen temas de brutal actualidad. Hay una lectura interna que deja patente desde el principio al fin, “la soledad”, sus huellas físicas y emocionales, el impacto que tiene en una sociedad anónima como la que vivimos y las decisiones que a veces se derivan de sus efectos cuando se quiere superar. Es a propósito de estas circunstancias cuando hilvana el papel de las redes sociales, Internet y las páginas de contacto en una trama bien gestionada donde para completar incluye los ingredientes del poder, la ambición y como no, el amor.
No puedo decir que he leído las once entregas de la serie, algunas consiguieron crear en mí esta afición por Petra y por Alicia, y en general me gusta su estilo y su manera de narrar. Pueden leerse de manera aislada, poco a poco y sin prisas; de momento os recomiendo la última, porque lo de menos es el orden, lo de más, LEER.
“La honestidad es el primer capítulo en el libro de la sabiduría”.

jueves, 1 de febrero de 2018

La isla de las mil historias, Catherine Banner


Nunca me han dado pereza las historias familiares, confieso que Gabriel García Márquez y su “Cien años de soledad”, fue una de las primeras novelas de este estilo, que provocaron en mí una afición que con el paso del tiempo he ido cultivando sin racaneo alguno.  Es casi de manual decir, que le siguió Isabel Allende y “La casa de los espíritus” y luego vino “Las cien voces del diablo” de Ana Cabrera Vivanco y “La casa de los amores imposibles” de Cristina López Barrio. Podría estar nombrando novelas del llamado realismo mágico durante toda la reseña, pero es más apropiado centrarse en la novela de Catherine Banner, en su “isla” y en sus “historias” para contaros mi humilde opinión y vaya por delante de paso, el animaros a leerla por el simple hecho de disfrutar de unos días de lectura llena de imaginación y buenas dosis de Historia.
"Una pequeña isla perdida en el Mediterráneo, entre Sicilia y el norte de África, es el escenario imaginado por Catherine Banner para desarrollar esta cautivadora alegoría sobre la radical transformación de Europa durante los últimos cien años. La historia comienza con la llegada a Castellamare de Amedeo Espósito, un joven originario de Florencia que viene a ocupar el puesto de médico permanente en ese remoto peñón, donde el tiempo parece haberse detenido antes de la primera guerra mundial. Allí establecerá su hogar e iniciará una larga saga cuyos miembros, hábiles narradores de historias, transmitirán de generación en generación los secretos de la familia y los avatares de un siglo vertiginoso y convulso”.
Dentro del género de la narrativa contemporánea, no deja de ser una novela de ficción con rasgos de histórica. La realidad de cuanto acontece en una isla de proporciones mínimas a lo largo de un siglo, nos llega a través de un relato familiar en el que Amadeo Espósito, con “s”, es el hilo conductor y patriarca de un clan que nace, vive y se desenvuelve en un espacio algo estrecho y en ocasiones asfixiante, en el que sus vidas han ido confeccionando una tela de araña repleta de supersticiones, conflictos fraternales, misterios, amoríos, fracasos, envidias, milagros, desastres naturales y un paso del tiempo inevitable para todos y cada uno de los personajes que aparecen en este cuadro costumbrista, alegórico y con claros tintes de fábula.
Es el primer libro para adultos de esta escritora británica muy curtida en obras infantiles. Gusta el inicio original e impactante que tiene, inmediatamente retrocede al pasado para presentar al protagonista principal y sin entretenimientos, regresa al presenta para tirar de un argumento que corre paralelo a la vida de sus personajes. Cada uno de ellos vive sus propias experiencias y de sus manos avanza el relato y su particular evolución. Resulta muy fácil seguir porque casi todos se mantienen a lo largo de las quinientas páginas, que no resultan pesadas, aunque en ocasiones los saltos temporales los hacen envejecer precipitadamente, algo que chirria en la narración.
Dos aspectos están muy presentes en “Las mil historias”; el primero, el aislamiento y hermetismo de la isla con respecto al exterior, su afán por conservar la identidad de la isla y protegerla de lo que ocurre fuera de ella y el segundo el papel tan extraordinario otorgado a las mujeres en un mundo de hombres.
Cuando he dicho que tenía mucho de histórica me refería a la manera inteligente de hilvanar el paso del tiempo y los efectos que dejaron en estas vidas los grandes acontecimientos del siglo XX. Cada miembro de esta galería de personajes es testigo de las dos Guerras Mundiales, de la llegada del primer coche a la isla, la luz eléctrica, la televisión, el impacto del aterrizaje del hombre en la luna, el fenómeno del turismo de masas, Internet, la aparición del euro y hasta la crisis económica; y todo con un estilo ágil, sencillo y ligero.
No quiero alargar la reseña porque está claro que os la recomiendo. Novela llena de fantasía donde en ocasiones es difícil diferenciar la leyenda de la realidad, pero engancha, tiene sus buenas dosis de humor, bien ambientada y en líneas generales se disfruta cuando de antemano sabemos lo que hemos elegido, a sabiendas de que no siempre buscamos “Premios Nobeles”, porque esos muchas veces tampoco son tan buenos. Espero que os guste.
“Mi vida es una encrucijada repleta de desafiante maleza, dispuesta a distraerme del monótono zumbar de los días. Fiel a mis armas, y aliada de mis miedos”.

lunes, 22 de enero de 2018

Última llamada vuelo CWO7164, Laura Falcó

No puedo dar una explicación acerca de algunas lecturas que elijo, ni que me lleva a esas elecciones en ocasiones tan desafortunadas. Siempre estoy a favor de dar oportunidades a los libros y a sus historias por muy flojas que sean, escribir es algo muy difícil y mis reseñas no dejan de ser la opinión de una lectora y no de una crítica literaria, de manera que comencé y terminé “Última llamada”
 “No se han encontrado los restos, pero todo el pasaje del vuelo CW0764 ha sido dado por muerto en un accidente en el Amazonas.
Seis meses después, la voz de la pequeña Melanie, víctima de la catástrofe, irrumpe con un mensaje de socorro en el programa de radio en el que trabaja su padre, Javier … Al mismo tiempo, Erik, piloto de aerolíneas comerciales, se entera de cierta información confidencial sobre el avión en que había perdido la vida su novia, Natalie… En un intento desesperado de conocer la verdad, ambos viajan de forma inmediata a Perú, donde sus destinos se cruzarán una vez más. Empieza la cuenta atrás. Hay algo oculto, algo que nadie, de ningún modo, quiere que se desvele…
¿Puede el nexo entre padre e hijo perdurar más allá de la muerte? ¿Qué es lo que la selva oculta? Y, sobre todo, ¿cuántas mentiras se esconden tras lo sucedido?”
Laura Falcó, es una desconocida para mí, he indagado en su biografía y creo que es su segunda experiencia como escritora. Si atendiera a todo lo bueno que dicen de ella, mi visión de este thriller tendría que variarla, la consideran una experta en novelas de misterio, terror, intriga y suspense, y la verdad yo discrepo bastante de esta buena opinión porque al menos en esta ocasión, no he visto nada de estos ingredientes que tanto definen al género “negro” al que tan adicta soy.
La sinopsis promete tanto que no pude resistirme a ella. El inicio misterioso, genera tal tensión que me froté las manos pensando en lo acertada que había estado al traerme esta “última llamada” conmigo, nada hacía pensar la decepción que se venía encima. De trescientas páginas, puedo asegurar que treintas mantienen ese ritmo que no sabes a donde te llevará, mucho antes de la mitad ya se han desinflado las esperanzas de que el relato sea algo más que el guión de una película americana de Antena 3 un domingo por la tarde.
Trama poco creíble que roza los surrealista y más allá. Dos personajes asumen el protagonismo absoluto de una búsqueda a la que hay que ponerle unos esfuerzos imaginativos fuera de lo normal. La lectura no es que se haga insufrible, el ritmo es llevadero, los diálogos sobrados, la escenificación buena aunque mejorable…, pero avanzar sin sorpresas y bajo el velo de lo previsible, es precisamente lo que hace posible acabarla. No tiene giros argumentales que te dejen con la boca abierta, todo lo que va aconteciendo en la narración te trae a la cabeza películas vistas y temática asfixiada hace años en las pantallas del cine y la televisión, entretenida, no digo yo que no, pero una más de las que te hacen decir: “venga ya”.
Algo a favor de Laura es lo mucho que se ha recreado en las emociones de los protagonistas, está bien descrito ese aspecto psicológico de los que buscan desesperadamente a un ser querido, pero no es menos cierto que ha descuidado otros rasgos de la trama que han dejado coja y monótona un relato que sintiéndolo mucho no puedo recomendar.
“Llegará un día en que nuestros hijos, llenos de vergüenza, recordarán estos días extraños en los que la honestidad más simple era calificada de coraje”.

lunes, 15 de enero de 2018

El amor entre los peces, René Freund


No es raro tener a mano ejemplares breves para leer “entre lectura y lectura”, y “El amor entre los peces” me lo traje de la biblioteca pensando que lo leería cuando terminara la novela anterior. El argumento me pareció muy cercano a lo que se entiende por una novela romántica, pero como aficionada y poco asidua a ese género, la verdad que no puedo asegurar si es así; lo cierto es que me han resultado muy agradables sus escasas doscientas páginas, bien ambientada, amena y divertida, que sin grandes pretensiones ha cumplido la función de entretenerme y hasta sacarme una acertada y bienvenida sonrisa.
“Fred Firneis es un autor de éxito sumido en una profunda crisis personal y creativa. Su editora le recomienda que abandone Berlín y vaya a descansar a una cabaña en los Alpes austriacos, un lugar recóndito en el que ni sus propios fantasmas podrán perseguirlo. Allí conoce a August, un guarda bosques dueño de una peculiar filosofía de vida, y, sobre todo, a Mara, estudiante de Biología que está escribiendo una tesis sobre el piscardo, un pez fascinante. El amor parece llamar de nuevo a su puerta y Fred encuentra las fuerzas para escribir. Sin embargo, un día Mara desaparece sin dejar rastro”.
Trama muy simple, lineal y con un desarrollo de acontecimientos que sigue la cronología en la que van sucediendo. Estilo sencillo para una historia muy fácil de seguir, con poquitos personajes, buenos escenarios, descripciones justas y paisajes que acaban proporcionando bienestar; la novela apta para todos los públicos a cualquier hora día y lugar.
Tres protagonistas son suficientes para construir un relato que gira alrededor de Fred y su crisis de creatividad, unas montañas en el Tirol hacen de escenario perfecto y un repertorio de situaciones imprevistas la guinda para lo que parece ser un folletín de enredos de “gente buena” que viven sus particulares “locuras” de vida. Dividida en capítulos breves, diálogos continuos, dosis de ironía y humor, que hacen de este “amor entre peces” un momento de relax y oxígeno que a todos nos viene bien de vez en cuando.
Dos particularidades tiene la obra de este escritor vienés; la primera el recurso epistolar que se entremezclan entre capítulo y capítulo, son las cartas de Fred a su editora cargadas de ocurrencias y despreocupación, en las que se observa la evolución del personaje negativo y taciturno de Berlín, al desenfadado hombre de las montañas austriacas. La segunda originalidad que no pasa desapercibida, son las pinceladas de autoestima que nos llegan a través de frases acerca del sentido de la vida y esas “cosas” que surgen a propósito de las crisis de identidad y el cuestionamiento de la existencia; no son muchas y para nada estropean el “buen rollo” de la narración ni de la trama.
Recomendada para desconectar, acurrucarse en el sillón y disfrutar de un té sin prisas. No es un Premio Nobel ni necesita serlo, es una historia que te permite aparcar las preocupaciones y reconocer que el amor existe hasta en las peceras más pequeñas. Espero que os guste.
“Me he dado cuenta de que vivimos en una época de seguridad material que tenemos que defender continuamente, una obligación que nos convierte en esclavos. Cuantas menos cosas tengo más grande me hago”.

domingo, 14 de enero de 2018

¿De quién te escondes?, Charlotte Link

Llevaba meses viendo esta novela en la sección de libros de unos grandes almacenes, lo ojeaba continuamente y no me disgustaba la sinopsis que aparecía en el reverso del mismo; no tenía ningún motivo especial para dejarlo una y otra vez, pero lo cierto es que no me decidí a comprarlo, tal vez pensé que era una historia más de suspense con buena campaña comercial y que como muchas de ellas acabaría decepcionándome. Al parecer el destino estaba marcado y llegó hasta mí gracias a un regalo muy acertado de un amigo, que temeroso de que ya lo hubiera leído, venía con cierta cautela por la posible “metedura de pata”; acertó y sin más excusas le di la oportunidad que tanto le había venido negando.
“¿De quién te escondes?» Al final Simon tiene que hacer esa pregunta a Nathalie. Dos días atrás se tropezó con esta joven en la playa. Estaba demacrada y asustada, y él se ofreció a ayudarla. Una decisión impulsiva que se ha vuelto en su contra, pues desde entonces se han visto envueltos en una espiral creciente de violencia y muerte, que les ha convertido en blancos..., ¿de quién?
Nathalie no está simplemente perdida o desamparada, como él creyó. ¿Es una víctima? ¿Es culpable? ¿Qué está pasando?”
Efectivamente es un trhiller psicológico con todos los ingredientes del género del suspense y la intriga. La autora alemana narra una historia a través de dos tramas paralelas que en principio no parecen tener nada que ver, pero que a medida que avanza el relato confluyen hilvanadas con acierto y justificación. Cada trama a su vez goza de una ambientación propia, París y Sofía, sirven de escenario al devenir de los acontecimientos vividos por los personajes de la novela.
No me sentí intimidada por sus casi seiscientas páginas, el prólogo inicial es un acierto muy de aplaudir, hace un efecto “pegamento”, y aunque parece un despegue lento y la protagonista en cuestión tarda en volver a aparecer, siembra esa desazón por averiguar el destino de la joven que escapa de sus secuestradores en los suburbios del París más sórdido.
Respecto a los temas que aparecen en el libro son de rabiosa actualidad, además de reconocer, que el tratamiento que hace Charlotte de ellos me gusta; la delincuencia internacional, la corrupción policial y política, la trata de blancas, las organizaciones criminales, el alcoholismo y hasta la anorexia, están muy bien reflejados hasta el punto de invitarnos a una severa reflexión acerca de la condición humana.
Un elemento fuerte de la novela son los personajes, todos muy corrientes y todos víctimas de situaciones dramáticas e inesperadas. La escritora los ha perfilado al detalle y ha conseguido crear empatía con algunos de ellos, especialmente por la carga de realismo que acarrean, sabiendo que por desgracia muchas de sus vivencias son parte de la más cruda realidad.
Lo tiene todo, secuestros, asesinatos, mafias, persecuciones, peligros, huidas frenéticas, muertes accidentales y sorpresas que garantizan  un ritmo adecuado y constante. La atmósfera creada me ha parecido un punto a favor del argumento, aunque a veces se hace asfixiante, se suaviza con el lenguaje y prosa sencilla, los diálogos largos y la división en capítulos breves. A pesar del posible inicio algo confuso por las dos líneas argumentales paralelas y la aparición continua de personajes, se configura un cuadro muy coherente para una historia que es bastante buena.
Me ha gustado porque la intriga y el suspense está bien dosificado, el hilo de la historia se sigue sin problema, el estilo es sencillo y sus personajes están caracterizados con lógica, con sus virtudes y sus defectos. Tal vez el final lo encuentre forzado, aunque no deja de ser previsible a partir de la mitad de la novela.
Muy psicológica, es más te invita a reflexionar cuando lo terminas acerca de las decisiones que tomamos en nuestra vida y las consecuencias impensables que pueden llegar a depararnos. Os gustará porque creo que se sale de la típica lectura de “playa”.
"No te preocupes por las personas de tu pasado, hay una razón por la que no están en tu presente".

lunes, 8 de enero de 2018

Una mujer desposeida, Shobha Rao

Sigo pensando, que el tiempo que mejor invierto de mi vida es el que paso entre las estanterías de la biblioteca de mi ciudad. Ahí encontré hace unos días un ejemplar de “Una mujer desposeída”, volverlo y leer su sinopsis fue suficiente para elegirlo y disfrutarlo. Puedo decir que para inaugurar este año ha estado muy pero que muy acertado.
Muchas vidas cambiaron para siempre cuando el subcontinente indio fue oficialmente separado en dos países: India y Pakistán. Una viuda de trece años que encara el futuro cuando su marido es dado por muerto; una madre primeriza retenida en el lado equivocado de la frontera; una criada ambiciosa que seduce tanto a su señor como a su señora; una joven prostituta que planifica en silencio su venganza...
Atrapadas en un mundo de fronteras movedizas exóticamente lejano pero a la vez peligrosamente parecido al nuestro, las vidas de los personajes de estos doce relatos se entrecruzan bajo la mirada profunda, irónica y perturbadora de Shobha Rao, que sigue las huellas de grandes cuentistas como Lucia Berlin o Jhumpa Lahiri.
Una vez más, reseño un libro de doce relatos difícil de vender por saber de antemano que la percepción que de ellos se tiene, varía en función de nuestro estado de ánimo, emotividad y sensibilidad ante ciertos acontecimientos vividos por otros mortales y narrados con extremada realidad y crudeza. Particularmente me han dejado con la boca abierta a pesar de haber sufrido con su lectura, pero el aleccionamiento y la bofetada “sin mano” que consigue darte la escritora de origen indio afincada en Estados Unidos, es imprescindible para llegar a la esencia de estos cuentos que bailan entre lo irónico y lo cruel, creando una confusión de agrado y rechazo imposible de ignorar.
Todos tienen un escenario común, la ambientación histórica es el telón de fondo que sirve para dar vida a unos cuentos de lo más variopinto, donde se mezclan historias morbosas, crueles, sensibles, de escenas violentas, con gran perversidad y que cuentan con la originalidad de compartir personajes que aparecen de forma imprevista en diferentes relatos. Personajes que sufren y comparten la desgracia, la deshonra, el maltrato, el desprecio, la depravación y la aniquilación física y emocional.
Todos los relatos son el resultado de un esfuerzo por parte de la autora por recoger su dolor, por gritar desgarradoramente y reclamar la dignidad perdida y robada a las “desposeídas”; algo que sabe hacer con una elegancia incuestionable.
La estructura es sencilla, los diálogos de “traca”, los personajes perfectamente construidos, el repertorio de emociones incalculable y la invitación a reflexiones particulares evidentes y difícil de eludir; ha sido un ejercicio de trasmisión de realidades memorables que Shobha Rao, tenía clavadas en el corazón y que nos ha mostrado en estado puro y descarnado.
Para entender la ambientación común a los doce relatos, es necesario dar unas pequeñas nociones de Historia. En 1947, el Imperio Británico tras la Segunda Guerra Mundial, ejecuta la Partición de sus posesiones en el subcontinente indio. Nace Pakistán como república islámica e India como estado laico hindú y de minoría sijs. Se inicia entonces un movimiento de desplazados entre ambos estados que sufren más de 10 millones de personas, donde el odio, la violencia y la muerte se convierten en habituales.
Las mujeres y los niños fueron los más vulnerables, se calcula que cincuenta mil mujeres musulmanas fueron raptadas en India y treinta y tres mil mujeres hindúes y sijs fueron raptadas en Pakistán. Tiempo después a muchas de estas mujeres les hacían volver pero incluso sus familias las repudiaban al considerarlas mancilladas. En 1949, India reguló el regreso de esas mujeres con la Ley de Recuperación y Restitución de personas secuestradas. Shobha Rao prefiere centrarse en mujeres Restituidas, recuperarse se puede pero restituirse no. De ahí que las historias que describe en el libro sean "mujeres desposeídas" de sí mismas. Sin duda uno de los episodios más ignominiosos y despreciables de la historia de la Humanidad. 
Este lienzo de perversidad del ser humano sirve de denominador común a los relatos de superación y supervivencias de unos personajes con los que no cuesta empatizar y sufrir. Conmueve hasta el extremo de preguntarse cómo es posible que se tenga apego a la vida cuando se está rodeado de tanta adversidad y dolor.
Me ha hecho reflexionar acerca de la crueldad del destino ingrato que les tocó vivir a estas “desposeídas” y al que hoy viven millones de mujeres de otras culturas y naciones bajo el yugo férreo de la maldad humana.
Como apreciación final decir que el que me ha parecido fundamental y vertebrador de los restantes, es el que se titula, “La ira es una jungla sin sendero”. Por razones personales, cuando siento peligros que acechan escondidos que se perciben que existen pero que no sabes cuándo saltaran sobre ti, es cuando asumes que estas en un entorno de depredadores que esperan saltar sobre la presa indefensa, por eso en este cuento se encuentran muchos de los elementos argumentales de la mayoría y creo que os servirá como dato para entender el resto. Estoy segura que os gustará. 
"Las únicas mujeres que valen realmente la pena, son aquellas que si quieren la luna, se las bajan ellas solítas".

miércoles, 3 de enero de 2018

El último suspiro del Moro, Salman Rushdie


Dicen que es tradición comenzar los años igual que se terminan, he decidido comentar una novela que leí hace mucho tiempo y de la que guardo un bonito recuerdo. Mirando de vez en cuando a las estanterías de mis libros, descubro con asombro ejemplares leídos hace décadas y que sin embargo aún podría contar la esencia de su historia. “El último suspiro del Moro” entra dentro de esa categoría de libros inolvidables que hoy quiero compartir en una sencilla reseña.
 Cuenta la vida de Moraes Zogoiby, último descendiente de una familia, que construye a partir del comercio de la pimienta un imperio económico. En esta obra  se combinan la saga familiar con la reciente historia de la India.
No necesito contar más de la sinopsis, porque en esencia es el argumento de esta historia circular que empieza y termina en los mismos escenarios, contada bajo el cristal de lo fantástico, lo cómico, lo histórico y lo divertido. Salman Rushdie, ha sido considerado un escritor que recuerda al realismo mágico latinoamericano por sus narraciones familiares y sus saltos continuos entre la realidad y la fantasía.
En esta ocasión la familia Zogoiby se convierte en la protagonista de una novela de ficción ambientada en la India. En ella, el escritor condenado a muerte por el Ayatolá Jomeini tras la publicación de los “Versos Satánicos”, a través de una narración lineal nos va contando las miserias, las bellezas, la corrupción y los efectos de un postcolonialismo del que fueron víctimas inmensos territorios del planeta. Con una ambientación espectacular consigue una metáfora sobre la decadencia del mundo actual; relato al que no le falta amor, belleza, reivindicaciones de lo universal y una férrea protesta hacia las fronteras físicas y humanas padecidas a través de los tiempos.
El relato es muy ambiguo, nada es lo que parece y eso proporciona dinamismo y agilidad a la lectura. Narrada toda en primera persona por Moraes, último descendiente de esta particular familia, personaje que sufre a lo largo de toda la novela, pero que no es retratado bajo el victimismo y el drama, sino compensado con humor, ironía y resignación. No está solo Moraes, muy al estilo de estas obras la galería de personajes es impresionante, todos originales, con rasgos de locuras y de perfiles excéntricos.
He reconocido en esta novela mucho de la biografía de Salman Rushdie, quiero recordar que es la cuarta novela que he leído y sin duda el parecido con “Los hijos de la medianoche” es incuestionable. No quiero dejar pasar el papel que la pintura juega en esta historia, las descripciones de los cuadros que hace este escritor británico nacido en Bombay, son impresionantes, dando un dinamismo y una vitalidad a las obras digna de aplaudir.
Rushidie publicó “El último suspiro del Moro” en 1995, es considerado uno de los grandes representantes de la literatura anglosajona, la mitad de su producción como escritor la ha realizado en la clandestinidad por la orden dada por Jomeini tras la publicación de “Los versos satánicos”, que ponía precio a su vida. Personalmente he disfrutado con su narrativa sencilla, íntima y con sus historias bien contadas. En el “suspiro” de este moro, las referencias a Boabdil nos hacen viajar a un momento de nuestra Historia que siempre nos ha llegado con aquella famosa frase de “Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre”, tal vez entre lágrimas y suspiros, entre Moraes y Bobdil se esconda una historia donde el amor juega un papel estelar y cuyo giro final nos deje a todos con un buen sabor de boca. Espero que os guste y la disfrutéis.

Los años son los únicos maestros que te enseñan lo mejor y lo peor de la vida. A olvidar y recordar. El dolor y la cura. El llanto y el suspiro”.