domingo, 5 de noviembre de 2017

Camille, Pierre Lemaitre

        Con “Camille”, se cierra la tetralogía de la saga del comisario Camille Verhoeven, ese 1,45 de hombre que acarrea en su alma todo tipo de sufrimientos y desgracias solamente comparables con su inteligencia y profesionalidad. Comencé el año pasado con estas lecturas del que hoy es considerado como el genio de la novela negra en Francia. Pierre Lemaitre me ha tenido entusiasmada en sus tres primeras entregas, “Irené”, “Alex” y “Rosy & Jhon”; no puedo decir lo mismo de la última, puede que todo sea producto de la calidad literaria de las anteriores y que sinceramente no he visto ni disfrutado en “Camille”.
“Anne Forestier queda atrapada en medio de un atraco a una joyería en los Campos Elíseos. Tras recibir una paliza que la deja al borde de la muerte, tiene la suerte de sobrevivir… y la condena de haber visto la cara del asaltante. Su vida corre un grave peligro, pero Anne cuenta con la ayuda del hombre al que ama: el comandante Camille Verhoeven. Este estará dispuesto a actuar al margen de la ley con tal de protegerla. Pero ¿quién es ese enemigo, y por qué ese empeño tan feroz en acabar con Anne?
«El hombre que sostiene la repetidora se detiene, se da la vuelta, duda: es cierto que un disparo es la mejor forma de atraer a la poli antes de haber empezado, cualquier profesional lo sabe. Por un momento vacila sobre los pasos a seguir y, una vez tomada la decisión, se vuelve de nuevo hacia Anne y le lanza una larga serie de patadas. Ella trata de esquivarlas, pero incluso si hubiese tenido fuerzas se lo habría impedido la puerta contra la que está arrinconada. No hay salida”.
En la introducción ya he mostrado mi desilusión inesperada por la lectura de este francés al que pienso seguir leyendo. Tengo poco que añadir a las anteriores reseñas en lo referente a la grandeza de este “pequeño” comisario, el estilo, la lectura ágil, la atmósfera que envuelven sus casos, el suspense, la resolución de los crímenes, la intriga garantizada…, todo lo que define el sello Lemaitre. Ahora bien, no siendo una trama mal construida, sus giros argumentales son muy flojos y predecibles comparados con el despegue tan brutal de la novela, me esperaba mucho más y siendo la última contaba con un broche de oro a la tetralogía que aconsejo se lea en riguroso orden de edición.
Siento que la narración ha sido más plana y lenta, momentos en los que quería empujar para que pasara algo porque las emociones escaseaban hasta resultar monótona. Trescientas páginas que se preveían brutales por la potencia del principio, con una descripción del atraco impresionante más que visualizado sentido, pero a medida que me fui metiendo en la trama no volví a ver esa intensidad a la que nos tiene acostumbrados.
Resulta entretenida, con un ritmo diferente que decae curiosamente hacia la mitad, momento en el que es fácil intuir que algo falla en los personajes que rodean a nuestro querido Camille. Es innegable que se disfruta con el planteamiento contradictorio que Pierre confiere al personaje, mitad profesionalidad y mitad corazón, y son esos conflictos emocionales son los que le ayudan a cerrar historia complejas, pero en este caso descubiertas mucho antes de llegar al ansiado “fin”.
Me esperaba “el cuarto” de traca y no ha sido así. En cualquier caso, leedla porque en ningún momento me planteé dejarla, que se aprecie menos intensidad en el relato es señal de la fuerza e impacto de los anteriores, pero en ningún caso una crítica a su incuestionable calidad literaria. Seguro que os gusta.”

“Un acontecimiento se considera decisivo cuando desbarata nuestras vidas por completo”.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Europa, Cristina Cerrada

Todo en esta pequeña obra de arte literaria me cautivó. Ayer por la mañana la encontré en la biblioteca después de meses buscándola y por la tarde aprovechando el día festivo y la leí sin prisas. La belleza de su portada y la brevedad de su título lo dice todo. Cuando lees una novela de doscientas páginas con el corazón “arrebatao”, te das cuenta de lo mucho que se disfruta de la tarea de otros, de aquellos que saben contar historias tan bien contadas como la de Heda.
Europa es la historia de Heda, una joven que llega a Europa junto con su familia, huyendo de un país en guerra. Su nueva vida transcurre entre su casa, un hogar humilde que sus padres se esfuerzan por construir, y la fábrica donde trabaja con su hermano y con otros refugiados.
Heda observa cómo la vida avanza y, con ella, cómo sus seres queridos se adaptan a este nuevo comienzo. A medida que conocemos su historia, saldrá a la luz la herida invisible y profunda que el pasado deja tras de sí.
 
Cristina Cerrada era una desconocida para mí, estaba encaprichada con este libro por las recomendaciones en otros blogs y francamente es una historia sencilla, conmovedora pero a la vez brutal e impactante, de estas que te quedan sin aliento por lo potente de lo narrado y por la grandeza de un solo personaje que asume el protagonismo casi absoluto de la misma.
Aclarar que “Europa” realmente no es una referencia al continente, es el nombre de una pensión con luces de neón, donde transcurren parte de los momentos vividos por Heda.
La autora ha tomado como tema de fondo para construir la trama, el impacto de los conflictos bélicos en el ámbito de una familia cualquiera de un país “sin nombre”, dentro de un decorado centroeuropeo sin identificar. El lugar es lo de menos, por los datos que aporta acerca de paisajes, clima, costumbres, religión…, me ha venido a la cabeza la zona de los Balcanes, pero no sabría concretarlo, y esa es la intención de la escritora; está claro que es un homenaje en clave de “protesta” a los más de 65 millones de desplazados y refugiados que cuenta nuestra Historia más reciente desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días.
Dentro de una de estas comunidades que huyen de la guerra y de la persecución, asistimos a las experiencias de vida de Heda. Personaje soberbio que encarna la pureza, la tristeza, la fragilidad, el miedo, la supervivencia, las esperanzas y todas las dicotomías que queramos nombrar. En ella Cristina Cerrada, recrea sin morbo pero con crudeza los traumas y las marcas que la violencia indiscriminada y gratuita pueden dejar en quienes la padecen. Heda vive atrapada por su pasado que no la deja avanzar en un presente hostil y miserable, inmóvil y sin fuerzas para planear un futuro lastrado por los horrores de lo vivido. Una de sus armas es el “silencio”, herramienta indispensable para sobrevivir. Mujer valiente que mira al miedo de frente, que asume sus actos y que acepta con resignación su destino. Sus protestas a lo largo del relato son escuetas pero de un impacto tan agresivo como su propio silencio. Es un lujo de personaje, construido para dar voz a todas las Hedas supervivientes de vidas amputadas por el repertorio inagotable de las maldades de la Humanidad.
Respecto a la estructura, la narración está dividida en tres tiempos en los que vamos conociendo el antes, el durante y el futuro hipotético de Heda. Dividida en capítulos de una brevedad e intensidad poco habitual, cambios de situaciones y espacios físicos y temporales continuos. Narrados con precisión y certeza, lenguaje asequible y elegante, con el uso acertado de frases cortas e impactantes. En la trama principal hay espacio para conflictos de toda índole; un asesinato, huelgas de trabajadores, romance sórdido, muertes familiares, hijos enfrentados a padres…, son las doscientas páginas mejor aprovechadas que he leído en mucho tiempo.
Estaría hablando horas de esta historia de vida que por desgracia hoy es la vida de millones de personas. Nuestra escritora ha hecho sin duda un reconocimiento a esas colectividades que deambulan sin destino por una “Europa” que mira hacia otro lado, recuerda a todos que estamos inmersos en una de las mayores crisis humanitarias a nivel mundial de refugiados de todos los tiempos, y que el grito de Heda, es el aullido de los sufrimientos de esos seres humanos a los que ya no les queda nada, poco más que su dignidad.
No hace falta decir cuanto la recomiendo. Me ha encantado y no me ha dejado indiferente.
“Los refugiados no tienen elección, pero tú sí. Puedes ayudarlos. No quieren vivir en otro país, quieren regresar a sus casa”. “El sabio no atesora. Cuanto más ayuda a los demás, más se beneficia. Cuanto más da a los demás, más obtiene para él”.

lunes, 30 de octubre de 2017

Orfancia, Athos Zontini

Esta es sin duda la portada que nunca invitaría a detenernos como opción ambiciosa de lectura. El niño de rostro indefinido y ojeras marcadas junto a un título que se presta a confusión, no en vano dicha palabra quiere decir, carente de infancia y no huérfano de padres como podría pensarse. Es evidente que él es el protagonista, desde su visión de preadolescente nos narra la interpretación de un mundo de adultos lleno de incógnitas y preguntas por resolver.
Un niño demasiado delgado dentro de un mundo demasiado insípido. Un padre y una madre obsesionados con la comida: una lucha en familia que sólo puede acabar en tragedia. O en comedia, en una comedia muy negra.
«Cada día es una lucha. Dicen que crezco débil y torcido, que no soy normal porque apenas tengo un hilito de grasa encima, que los otros niños, a mi lado, parecen gigantes. Dicen que tengo que comer, que no es posible que un niño de mi edad nunca tenga hambre. Pero yo no quiero comer.»
El protagonista de Orfancia se siente perseguido por sus padres, una pareja de Nápoles que quiere verlo rollizo y feliz. Él está convencido de que, llegado el momento, todos los adultos devoran a los niños y no tiene claro que quiera acabar así. Pero la vida tiene un sabor imposible de resistir.
Athos Zontini ha escrito una novela diferente, sensible y entretenida; lo ha hecho a modo de fábula para adultos, con fondo de cuento, bajo un planteamiento tremendamente original. Este napolitano utiliza la voz de un niño para narrar una historia dura que no es más que la percepción infantil del cambio hacia la madurez. Retrato de una infancia con sus traumas y temores, en definitiva un cuento inquietante en el panorama literario moderno.
Cuando empecé su lectura estuve tentada a abandonarla, me sitúe erróneamente en el temido tema de la anorexia, pero sin querer descubrir que era un arma de este niño para mostrar su rebeldía frente a la sociedad, a sus padres, a las exigencias, a las normas y a todo contra lo que no estaba de acuerdo. Nada más pensé que estaba queriendo ser distinto a todos. Luego el relato avanza  y la falta de apetito desaparece de escena y bajo un humor negro y cínico, el autor napolitano aborda a través del personaje temas de candente actualidad como, el acoso, el maltrato animal, el chantaje afectivo…, vamos que sin querer me ha ido alejando de cualquier posibilidad de empatizar con este niño de ideas “raritas”.
La historia se desarrolla a lo largo de un año de vida, dividida en las cuatro estaciones del año, narrada y escrita en primera persona, con diálogos continuos, buen ritmo, dentro de las novelas cortas que acaban ofreciendo un final abierto en el que la imaginación de los lectores juega un papel estelar.
Mis impresiones son contradictorias, no es un libro de alerta hacia la anorexia pero sí de alarma y atención hacia el impacto social de ciertas conductas que afectan al mundo de los adolescentes. Es dura porque en ella describe con todo lujo de detalles momentos muy crueles, la dificultad que entraña la pérdida de la inocencia y la importancia de la educación y la libertad en los entornos familiares. La ansiedad y desesperación de padres e hijos en el tránsito hacia la madurez está latente en todo el libro. Una manera de realismo maquillado con dosis de imaginación retorcida.
Recomendada con reticencias, las metáforas hay que entenderla, los recursos propios de una fábula hay que manejarlos y como dato a tener en cuenta, este napolitano es un genio de los guiones televisivos por encargo y en su primera novela así lo ha demostrado. El final es algo que cada uno debemos interpretar, aconsejo leerlo un par de veces para entenderlo…, solo el final, vale?.  

“Contar a un adolescente los hechos de la vida es como dar a un pez un baño”.

jueves, 19 de octubre de 2017

La víspera de casi todo, Víctor del Árbol


Este verano, visitando los blogs en Internet descubrí a Víctor del Árbol del que había oído hablar pero sin adentrarme en sus habilidades como escritor. De entre toda su producción literaria el argumento que más me llamó la atención fue “La víspera de casi todo”, pero al parecer “Un millón de gotas” y otras obras están por encima de mi elección; de momento para empezar no ha estado mal. Buscaba una novela negra, de suspense que me mantuviera atenta a la historia que contaba y en líneas generales lo ha conseguido, de manera que habrá que leer otras para saber que esta es superable.
Germinal Ibarra es un policía desencantado al que persiguen los rumores y su propia conciencia. Hace tres años que decidió arrastrar su melancolía hasta una comisaría de La Coruña, donde pidió el traslado después de que la resolución del sonado caso del asesinato de la pequeña Amanda lo convirtiera en el héroe que él nunca quiso ni sintió ser. Pero el refugio y anonimato que Germinal creía haber conseguido queda truncado cuando una noche lo reclama una mujer ingresada en el hospital con golpes que muestran una gran violencia. 
Una misteriosa mujer llamada Paola que intenta huir de sus propios fantasmas ha aparecido hace tres meses en el lugar más recóndito de la costa gallega. Allí se instala como huésped en casa de Dolores, de alma sensible y torturada, que acaba acogiéndola sin demasiadas preguntas y la introduce en el círculo que alivia su soledad.
Al principio me pareció algo larga, alrededor de cuatrocientas páginas, pero reconozco que las he leído en un suspiro, entretenida y con enganche desde las primeras líneas. Dividida en 25 capítulos con su introducción temporal y espacial, escrita a modo de flash-backs con saltos temporales bien administrados que nos llevan desde el 2010 en Barcelona a los años 70 de la Dictadura Argentina. Narrada con la voz de un narrador omnisciente que nos guía a través de una trama principal y otras subtramas que completan el argumento. En realidad acaba resultando corta, fácil de leer, con la intriga adecuada y una capacidad para hilvanar las historias bastante coherente.
Novela coral de un repertorio de personajes que en apariencias nada tienen que ver los unos con los otros, todos son náufragos a la deriva de su propia vida, esclavos de un pasado que urge olvidar. Cuatro son los personajes principales sobre los que pivota la trama que desencadena la narración, pero alrededor de ellos surgen personajes imprescindibles para redondear el relato. Es una novela de emociones con descripciones justas de sentimientos y estados de ánimos que padecen cada uno de ellos. Todos van desvelando su esencia a medida que avanzamos en la lectura, exponiendo su fragilidad y complejidad psicológica. A modo de piezas de rompecabezas este antiguo mosso de esquadra ha ido introduciendo temas tan candentes como los miedos, las esperanzas, la muerte, la venganza, el rencor, la culpa y como no, el amor. Según el personaje y la situación ha ido engarzando sin dejar nada al azar, estas emociones acabando por construir buenos y creíbles personajes.
Me ha gustado en una valoración general, a los saltos temporales ya estoy acostumbrada y además le aporta dinamismo a la historia, hay dosis de melancolía, de tristeza, análisis de comportamientos humanos, invitaciones a juicios morales acerca de conductas malas pero “justificadas”, historias de vidas diferentes, momentos algo dudosos en cuanto a su veracidad, fantasías que no vienen a cuento, y la certeza del mensaje implícito de que “el pasado siempre vuelve”.
Recomendable. No es la típica novela negra, está bien narrada con lenguaje sencillo y un final aceptable. Entretenida y para momentos en los que se quiere desconectar de aquello que te pesa en las espaldas. Os gustará.

“La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado”.

domingo, 8 de octubre de 2017

La tigresa y el acróbata, Susana Tamaro


Elegir a Susana Tamaro, es saber que voy a disfrutar de sus letras, de su candidez a la hora de escribir, de sus historias bien contadas, de todo aquello que salga de su pluma y de su “corazón”. No voy a decir que lo he leído todo, pero sí bastante de esta escritora italiana apasionada por la naturaleza y que lleva más de treinta años viviendo en el campo alejada del mundanal ruido.
“Narra la vida de una tigresa siberiana desde su nacimiento, pasando por la temprana pérdida de su madre en la taiga hasta una amistad fortuita con un chamán que la enseña a regirse por la sabiduría del corazón”.
En esta ocasión y al igual que en su breve obra “Luisito”, Susana nos presenta una fábula para adultos, una alegoría sobre un alma libre y el viaje que a veces tenemos que emprender para encontrar el camino de regreso a casa. Esta alegoría moral se ha comparado con la extraordinaria obra del “Principito” debido a las similitudes existentes en la filosofía de fondo sobre la condición humana.
La autora de “Donde el corazón te lleve” y “Escucha mi voz”, no abandona su prosa elegante y clara para exponer mensajes de doble interpretación a través de un viaje introspectivo vivido por los personajes; el uso de metáforas e historias de estos curiosos actores se convierten en lecciones que avalan la importancia de valores como la libertad y la esperanza. Todo ello esconde una dura critica al ser humano, el único animal de la naturaleza capaz de matar sin necesidad alguna, y solo por el poder y el placer de hacerlo.
Considerada una obra contemporánea se inscribe en el género de ficción literaria, escrita a primeros de octubre de este año ya cuenta con el aplauso de su público incondicional, quien tras años de retiro acoge con inquietud la fábula en la que hay mucho de la personalidad de Susana. Lectura tierna y dramática, para niños y para adulos, con ilustraciones y frases que invitan a la reflexión, con una propuesta sincera por parte de la autora hacia la necesidad de conocer el sentido de nuestros actos, utilizando la “Naturaleza” como medio imprescindible y otorgándole el papel de protagonista estelar de esta fábula.
Aunque la mente se quiera imponer, la autora a través de esta tigresa nos muestra como la lucha con el corazón acaba dándole la razón a éste, porque en él están las respuestas que buscamos.
Muy recomendable y aviso que el final es esperado pero triste. Vale la pena sostener entre las manos un par de tarde a la inestimable Susana Tamaro.

“Hay paredes que se escalan con las manos y paredes que se escalan con el corazón. Igual que hay vidas que sólo conocen la monotonía de la llanura, y otras a las que continuamente se les exige subir.
Tristes las vidas que nunca se topan con una pared”.

miércoles, 4 de octubre de 2017

La chica de antes,J. P. Delanay

La segunda lectura del mes de octubre, la elegí he de confesarlo en unos grandes almacenes, no es lo más habitual y correcto pero te los tienen estratégicamente colocados a la entrada y es inevitable tomarlos y leer las sinopsis, al fin y al cabo no dejan de ser libros… No tenía ningún atractivo en particular y la historia me sonaba a  película de suspense de esas que vemos las tardes de sábado, aún así la he leído y tampoco ha estado tan mal.
Por favor, haga una lista con todas las posesiones
que considere imprescindibles en su vida:
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Es una casa espectacular. Elegante, minimalista. Toda ella respira buen gusto y serenidad. Justo el lugar que Jane estaba buscando para empezar de cero y ser feliz.
Aunque lo extraordinario es que se la ofrecen por un alquiler irrisorio. Solo tiene que completar un peculiar formulario de solicitud y aceptar sin condiciones las reglas impuestas por su propietario y creador, un enigmático arquitecto.
Al poco de instalarse, Jane descubre que algo le pasó allí a la inquilina anterior, Emma. Y empieza a preguntarse si no estará repitiendo las mismas elecciones, los mismos errores, las mismas sospechas que la chica de antes.
¿Qué estás dispuesto a aceptar para poseer lo que nunca imaginaste?
Thriller de suspense y tensión psicológica. Dos protagonistas femeninas, Emma y Jane separadas por tres años en la capital británica, acceden a vivir en una minimalista vivienda que es el fiel reflejo de la personalidad de su arquitecto. Ambas son narradoras a dos voces intercaladas intermitentemente y que van contando sus vidas y la experiencia vivida en tan original hogar. Espacio fantástico en un principio que acaba convirtiéndose en claustrofóbico a medida que avanza el relato. Un misterio acerca del destino de la primera inquilina motiva a la segunda a poner en marcha una investigación que acabará con un desenlace bastante previsible, corriente y mejorable.
Estructura basada en saltos continuos del presente al pasado, lenguaje sencillo y prosa sobria, trama original pero con situaciones descabelladas y poco creíbles, dividida en capítulos que agilizan la lectura, en general buen planteamiento y desarrollo correcto. Hilo argumental que desencadena la curiosidad de Jane, su investigación y el fin del enigma.
El comienzo me pareció muy bueno, me enganchó y aunque los personajes son bastantes flojos hacen buen papel en la historia. Cuenta con tensión narrativa que va creciendo a medida que nos alejamos del inicio, en cada capítulo siempre ocurre algo y eso la hace dinámica y entretenida; el haber relacionado el destino de ambas mujeres y el pasado cuestionable de Edward, el arquitecto, con la vivienda resulta algo fantasioso. Sufrí a ratos con la atmósfera agobiante y perturbadora de la casa y estaba deseando que llegara el final. Confieso que me confundí de culpable y eso me gustó, las pistas están muy bien escondidas y así yo fui parte del misterio.
Recomendada para momentos de lectura entretenida, para cuando queremos perdernos en historias de “tela de araña” que nos enganchan y nos llevan a preguntas sencillas como, qué tipo de personas accederían al alquiler de una vivienda en los términos en los que lo hicieron nuestras protagonistas…, hay verdaderamente gente para todo por mucho que nos extrañe.

“Terror es el sentimiento que paraliza el ánimo en presencia de todo lo que hay de grave y constante en los sufrimientos humanos y lo une con la causa secreta”.

domingo, 1 de octubre de 2017

Las defensas, Gabi Martínez

No suelo detenerme en lecturas en las que el tema principal gire alrededor de las enfermedades, por lo general me decanto más por otros géneros que últimamente se han hecho casi imprescindibles; aun así, las excepciones siempre acaban siendo positivas y siguiendo mi instinto creo no haberme equivocado.
Las Defensas, es la primera novela de Gabi Martínez y como es costumbre he mirado su trayectoria literaria, gracias a lo cual he conocido el origen de esta novela basada en hechos reales y que nace a raíz de la proposición de un médico que ofrece al autor la posibilidad de contar su historia, historia que nuestro novelista hace inmediatamente suya.
Ante un ataque de locura violenta, un competente neurólogo es ingresado en un psiquiátrico. Sólo él sabe que su diagnóstico es erróneo. Pero aún no es capaz de imaginar que la misma enfermedad autoinmune a la que ha dedicado obsesivamente su vida lo acecha. Su increíble lucha contra la enfermedad y el estrés corre pareja a la de la historia de este país desde la Transición y a la de uno de los pilares de la democracia española, un sistema sanitario herido hoy por la jerarquía y por una corrupción que castiga o expulsa a quien disiente.
Camilo es el auténtico protagonista de este retrato intimista de un profesional de la medicina que refleja una historia de superación y la capacidad de lucha ante los obstáculos y adversidades más cotidianas de nuestra existencia. En pocas palabras, enfermó de lo mismo que estaba estudiando y a lo que dedicaba la mayor parte de su tiempo y su vida.
Narrada en primera persona, Gabi nos construye una realidad novelada con elementos familiares como el hostigamiento laboral, la destrucción de la autoestima, el fracaso amoroso, la fragilidad familiar, el peso de la burocracia, las injusticias administrativas y los errores de un sistema sanitario deshumanizado. No es una historia de médicos y enfermos, ni una crítica a la sanidad, es el testimonio de un neurólogo que enloqueció y sufrió la incredulidad de sus colegas de profesión a través del acoso laboral y las tensiones que le desencadenaron su ingreso en  un centro de salud mental.
Al principio me resultó algo complicada su lectura, a medida que avanzaba descubrí que la narración se planteaba en tres tiempos, antes de la locura, durante la misma y una vez superada; cada espacio temporal iba acompañado de relatos y vivencias de Camilo y de todo lo que le rodeaba y poco a poco vamos conociendo los desencadenantes de la enfermedad y el desafío continuo ante las presiones sociales, familiares y laborales; siendo el estrés el causante de la ansiedad y frustraciones que confunden brotes de esquizofrenia y bipolaridad con lo que al parecer es una enfermedad autoinmune.
Personalmente he reconocido el retrato de una España de la Transición con todos los rasgos que la definen, no me ha quedado duda de lo estigmatizadas que están las enfermedades mentales y la urgencia por dotarlas de naturalidad para ser tratadas como algo cotidiano y frecuente de la realidad en la que vivimos. Además está claro la rapidez con la que se puede perder la cordura y lo violenta y silenciosa que puede llegar a ser la presión social y el entorno laboral, tanto que la vida pasa a ser una amargura. Que los contratiempos nos acechan y nos obligan a una defensa permanente que nos pone a la defensiva del entorno más próximo. Esto es tanto como decir que es muy fácil volverse loco y más cuando la cobarde comodidad y el mirar hacia otro lado es el modus operandi de la sociedad.
Algunas pegas se le pueden sacar a esta historia en la que el médico se convierte en paciente; demasiado explicado todo, el autor deja poco margen a reflexiones no guiadas por él mismo, algo larga y repetitiva, en ciertos tramos avanza con lentitud y los saltos en el tiempo dificultan el seguimiento de lo narrado. Muchos detalles y bajones que hacen peligrar el terminarla, aunque no es menos cierto que las remontadas valen la pena.
Cuando la lectura es el refugio que muchos utilizamos para vivir en otras realidades, es evidente que de cada realidad ajena extraemos mensajes que no podemos ignorar; de Las Defensas he aprendido que en muchos momentos el cuerpo sufre las envestidas de la mente, que ante estos ataques no estamos preparados, que la incomprensión del entorno se convierte en un arma peligrosa, que poner etiquetas resulta cómodo y útil, y que nos queda mucho camino por recorrer hasta encontrar la fórmula mágica donde la aceptación de estas enfermedades no sea cosas de locos.
Es una novela diferente, real, urbana, y con la presencia de nueve mujeres que encarnan un repertorio de familiares de Camilo que a su vez representan los comportamientos personales que se pueden adoptar ante pacientes como él. Reconozco que me ha costado terminarla pero lo he hecho porque saber que la batalla de este médico derivó en el descubrimiento de una patología hasta ahora desconocida, supone un pequeño agradecimiento personal por mi parte, a la medicina y a la literatura por la generosidad de compartir su experiencia con autor y lectores.
"La fragilidad y la vulnerabilidad de ciertos momentos de nuestra existencia, se convierten sin quererlo en nuestra mayor fortaleza".
"El cuerpo siempre grita lo que la mente calla".